29/04/2026
No subestimes el poder de una bruja…
y menos cuando ha tenido el valor de mirarse en la oscuridad.
Porque no se trata de “ser oscura”,
ni de hacer daño,
ni de perderse en la sombra.
Se trata de algo mucho más profundo:
de sentarte frente a lo que dolió,
a lo que te rompió,
a lo que te descolocó por completo…
y no huir.
Trabajar con la oscuridad no es romantizar el dolor,
ni ignorar lo que pasó.
Es mirarlo de frente.
Es reconocerlo sin maquillarlo.
Es aceptar tu parte, tus emociones, tus heridas…
sin construir narrativas para sentirte mejor.
Porque lo fácil es evitar.
Lo común es tapar.
Lo cómodo es justificar.
Pero lo poderoso…
lo poderoso es atravesarlo.
Es quedarte en ese espacio incómodo
donde ves con claridad lo que fue,
lo que hiciste,
lo que permitiste
y lo que ya no estás dispuesta a repetir.
No toda persona tiene ese valor.
No toda persona se atreve a mirarse sin máscaras.
Por eso, una mujer que ha trabajado su oscuridad
no vuelve a ser la misma.
Se vuelve más clara.
Más consciente.
Más firme.
Porque entendió que su luz
no nació evitando la sombra…
nació de atravesarla.
Y eso…
eso es verdadero poder.
Carla Marí