09/03/2026
8M 2026 · Ser Mujer
Jessica X. Fuentes Cátala
(No tienes que estar de acuerdo conmigo 💜)
Hoy me detuve un momento a preguntarme:
¿qué significa ser mujer?
Y confieso que lo primero que llegó a mi mente fue:
ser mujer es duro.
No lo digo para alimentar una guerra de los sexos,
lo digo desde la historia… y también desde lo vivido.
Desde esa mirada hacia adentro que me invita a integrar lo que sí es mío,
a soltar lo que no,
y a seguir reconciliándome con mi propia historia.
Nacemos, y desde ahí ya nos asignan roles.
Y cuidado con salirte de ellos, porque entonces eres “inquieta”.
En mi caso, recuerdo frases conocidas:
“Es muy buena, pero habla mucho.”
“¿Por qué pregunta tanto?”
“¿Para todo tiene una respuesta?”
Y así, muchas crecimos creyendo que tener criterio propio era un defecto.
Yo también, por un tiempo, bajé la voz para no molestar.
Luego llegaron las dudas:
¿cómo me relaciono?
¿qué camino sigo?
¿cuáles —y quiénes— son mis espacios seguros?
Crecimos escuchando:
tienes que poder con todo.
Estudia, trabaja, resuelve… sin importar el costo.
Y mientras tanto, el sistema nervioso —que ya traía memoria de experiencias adversas— se volvió alerta constante.
Hasta que una aprende a escucharlo, regularlo y entender su lenguaje, muchas conductas normalizadas se siguen aplaudiendo como virtudes.
También están las exigencias invisibles:
la emocional, la social… y la física.
Cumple con los estándares de belleza, encaja, pertenece.
Y no olvides demostrar “amor propio” como te dijeron que debía verse.
Si decides compartir la vida con alguien sin haber sanado tu historia, sin conocer tus límites ni tus no negociables, el camino se vuelve más complejo.
Y cuando llega la maternidad (en mi caso, lo más maravilloso de ser mujer) también llegan los discursos que intentan borrarte:
que ahora tu vida le pertenece a otra persona.
Siempre me repetí algo:
la mejor forma de modelarle a mi hija coherencia con su camino es no perder mi esencia.
Aun así, conozco mujeres —sin juicio— que sienten que se les fue la vida en el intento.
Y cuando llega el nido vacío, toca volver a encontrarse.
En el camino nos han llamado intensas, dramáticas, difíciles, locas…
(puedes añadir más).
Pero gracias a mujeres que pensaron distinto no mejor, porque hablamos de equidad, no de superioridad hoy existen caminos, derechos y vidas salvadas.
Ese sigue siendo mi norte.
Hoy, 8M, reconozco a cada mujer desde la sororidad y la esperanza.
Deseo que cada mujer y cada ser humano sea respetado y pueda vivir con dignidad, en toda la amplitud de esa palabra.
Y no olvidemos:
"solo una cosa es más poderosa que el odio… y es el amor."
Por ellas.
Por mí.
8M.