04/02/2026
Gracias, Denise, por estar mano a mano con tus hermanos en su proceso de restauración. Eres una guerrera valiente, un ejemplo vivo del amor incondicional y del servicio genuino. Tu entrega no pasa desapercibida: tus hermanos, el ministerio y Dios mismo te lo agradecen.
Aunque muchas veces el camino cansa, tu recompensa viene del cielo. Dios honra los corazones fieles, y Él ve cada esfuerzo, cada lágrima y cada oración. Sigue adelante, porque estás sembrando vida, esperanza y restauración.