03/02/2026
Anoche, entre las 8:30 y 9:00 pm, en Carolina se fue la luz. Hoy son las 6:00 de la mañana y seguimos sin servicio eléctrico. Y mientras esperamos que regrese la energía, no puedo dejar de pensar en todo lo que estamos viviendo como país.
Puerto Rico atraviesa una crisis profunda de salud mental. Vemos cada vez más casos de menores viviendo en condiciones deplorables, situaciones de maltrato físico, emocional y negligencia. Y entonces nos preguntamos: ¿por qué?
No, la pobreza, la crisis económica ni las situaciones gubernamentales justifican el maltrato, pero sí impactan directamente la salud mental de las personas. La inestabilidad económica, la falta de servicios básicos como luz y agua potable, los apagones constantes, la incertidumbre diaria, todo esto desgasta emocionalmente. Cuando a eso le sumamos un gobierno ineficiente, la corrupción, los atropellos a la ciudadanía, la falta de acceso real a una educación digna, condiciones laborales injustas, la eliminación de derechos, la pérdida de autonomía sobre nuestros propios cuerpos y el miedo constante de vivir o movernos libremente por nuestro color de piel, entendemos que la salud mental no ocurre en el vacío.
La salud mental no es solo genética, ni solo biológica. Es social, es política, es comunitaria, es estructural. Tiene que ver con cómo vivimos, dónde vivimos, cómo nos tratan y cómo nos relacionamos.
Si queremos sanar como individuos, también tenemos que atrevernos a mirar el país que estamos construyendo. Porque no hay bienestar emocional posible en medio de la injusticia sostenida.
Dra. Malvaliz