03/04/2026
Mi reflexión de hoy, ¿Es lo mismo hablar… que intervenir clínicamente?
A raíz de la reciente decisión del Tribunal Supremo de EE. UU. en el caso Chiles v. Salazar, se ha reavivado un debate complejo sobre la libertad de expresión y la regulación estatal en nuestra profesión. Pero, más allá de los tribunales, esto nos invita a reflexionar sobre la esencia de nuestra labor.
Como psicóloga, creo que es vital hacernos una pregunta: ¿Todo lo que se puede decir en sesión, debería decirse?
A veces se piensa que la terapia es una "charla legal" o un intercambio de opiniones. Pero quienes habitamos el espacio clínico sabemos que hay una línea divisoria clara:
* En una conversación coloquial, intercambiamos ideas o experiencias sin una métrica de impacto.
* En terapia, no solo hablamos: intervenimos. Cada palabra que elegimos tiene un peso, una dirección y una intención clínica (evaluar, contener, reestructurar). No es un acto neutral. Por eso, nuestra práctica no puede nacer de lo que "nos suena bien" o de nuestras propias convicciones personales —sean religiosas, morales o ideológicas—.
La ética empieza donde termina la opinión.
Este caso pone sobre la mesa temas sensibles, como las llamadas "terapias de conversión". Es importante ser claros: estas prácticas no solo carecen de respaldo científico y son rechazadas por organizaciones como la APA, sino que conllevan riesgos reales para la salud mental.
Pero este principio va más allá de un solo colectivo; se trata de la columna vertebral de la psicología: Nuestras creencias no pueden sustituir a la evidencia.
Debemos recordar que:
👉 Que algo sea legal, no significa que sea ético.
👉 Que algo sea permitido, no significa que sea clínicamente correcto.
Tener una licencia no es solo un derecho profesional; es el compromiso profundo de cuidar la integridad de quien confía en nosotros. Nuestro rol no es complacer ni validar prejuicios, sino acompañar con criterio y sostener con conocimiento.
Al final del día, la terapia es un acto de responsabilidad. Porque cuando la herramienta es la palabra, el impacto puede no ser visible de inmediato, pero la huella que deja es permanente.