04/01/2026
Si tus metas se cumplen,
pero el cuerpo vive en tensión,
esto no es falta de motivación.
Es regulación.
No importa cuán “positiva” parezca una meta.
Si está sostenida por el tengo que,
el miedo a fallar
o la autoexigencia,
el cuerpo la lee como amenaza.
Desde la Terapia Centrada en la Compasión sabemos que
no todas las metas regulan el sistema nervioso de la misma forma.
Las metas desconectadas del sentido activan presión.
Las metas alineadas con valores nucleares
regulan el sistema de logro
y sostienen la acción.
La diferencia no está en la meta.
Está en el sistema desde el que se persigue.
🗓 11 de enero · 9:30 a.m.
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