21/11/2025
En una reciente columna publicada en El Nuevo Día por el economista José Caraballo Cueto, titulada “La economía necesita inmigrantes”, se plantea una verdad que como país todavía no hemos querido mirar de frente: Puerto Rico necesita inmigrantes para poder sostener su desarrollo económico.
Caraballo Cueto explica que en las economías avanzadas, los inmigrantes —especialmente aquellos con baja escolaridad— juegan un papel clave en sectores donde existe una escasez real de mano de obra, como la construcción, la agricultura y los servicios. Ese mismo fenómeno lo vivimos aquí: sobran los empleos vacantes en áreas esenciales y faltan las manos para realizarlos. Esto frena nuestro crecimiento, encarece los servicios y nos mantiene en un ciclo de estancamiento.
Contrario a los discursos xenofóbicos que suelen repetirse, el artículo aclara que los inmigrantes no vienen a “quitar empleos”, sino a cubrir los que nadie está tomando. También aportan al consumo, pagan impuestos e incluso contribuyen al Seguro Social, muchas veces sin tener derecho a los beneficios. Es una aportación económica que no estamos reconociendo.
Puerto Rico, golpeado por la reducción poblacional y la migración constante de nuestra propia gente, está necesitando más trabajadores que nunca. Según se argumenta en la columna, si se implementaran políticas efectivas para atraer inmigrantes —en lugar de depender únicamente de visados federales que no funcionan— el país podría impulsar la agricultura, acelerar la reconstrucción post-María, fortalecer el comercio y repoblar los cascos urbanos.
El autor también critica que el gobierno federal continúa deportando a inmigrantes latinoamericanos que perfectamente podrían adaptarse y aportar aquí, perdiéndose una oportunidad vital para el desarrollo local.
En resumen, como bien enfatiza Caraballo Cueto en El Nuevo Día, apostar por la inmigración no es un riesgo: es una estrategia necesaria para el futuro de nuestra economía. Puerto Rico no puede seguir cerrando puertas cuando lo que más necesita ahora mismo son aliados para reconstruirse. Gloria Garced