12/10/2018
El fenómeno de lo que llevamos en el bolsillo ✍🏻
Lo que llevamos en el bolsillo tiene tanta fuerza psicológica que no solo cambia lo que hacemos, sino que cambia lo que somos. Algunas de las cosas que hacemos ahora con estos dispositivos, son cosas que solo hace unos años, nos habrían parecido raras o perturbadoras, pero rápidamente nos hemos acostumbrado, por la manera en que hacemos las cosas.
Hoy día la gente textea o envía correos durante reuniones, compran y entran en Facebook en medio de clases, conferencias, mientras están en la iglesia, etc. Me hablan de la nueva e importante habilidad de hacer contacto visual mientras se manda un SMS. Los padres envían textos o correos en el desayuno y la cena, mientras que sus hijos se quejan por no tener la completa atención de sus padres, pero también estos mismos chicos se niegan mutuamente la completa atención.
Nos estamos metiendo en un problema, en un verdadero problema, tanto en la manera de relacionarnos con los demás, como en la forma de relacionarnos con nosotros mismos y en nuestra capacidad de autoreflexión. Nos estamos acostumbrando a una nueva forma de estar juntos en solitario. La gente quiere estar con los demás, pero también en otros lugares; conectada a todos los sitios que quiere estar. Quieren personalizar sus vidas. Quieren entrar y salir de todos los lugares donde están porque lo que más les interesa es controlar el foco de su atención. Quieren ir a la reunión, pero solo para poner atención a las partes que les interesa. Algunos creen que eso es bueno, pero así pueden terminar escondiéndose unos de otros, aunque estén permanentemente conectados entre sí.
Entre las generaciones, veo que la gente no se cansa de los demás, sí y solo si pueden mantener la distancia entre ellos que puedan controlar. Es como un efecto de ni muy cerca, ni muy lejos, solo lo justo, pero lo que puede parecer justo para un profesional de mediana edad puede ser un problema para un adolescente que necesita desarrollar relaciones cara a cara. Un adolescente que usa mensajes para casi todo, me decía con nostalgia: "Algún día, algún día, que ciertamente no será hoy, me gustaría aprender a mantener una conversación."