13/11/2025
Llorar no es rendirse.
Es soltar el peso que el alma ya no puede seguir cargando.
Es dejar que el corazón respire entre sus propios escombros.
Porque a veces el cuerpo tiembla, la voz se quiebra y los ojos hablan lo que las palabras no logran decir.
Y está bien.
Llorar también es una forma de sanar, de entender, de abrazar lo que duele sin huir.
Después de las lágrimas, el aire se siente más ligero.
La mente se aclara, el pecho se afloja, y la vida… poco a poco vuelve a tener color.
No reprimas lo que sientes.
Aprende a escucharte, a gestionarlo, a darte ese espacio para ser humano.
Llorar también es parte de crecer. 🌧️💫