06/02/2026
Padre Celestial, Rey del Universo, me presento ante ti reconociendo tu soberanía absoluta. Tú que conoces cada una de mis necesidades antes de que las pronuncie, hoy deposito mi vida entera en tus manos santas.
Por mi Salud: Te pido, Señor, que seas tú el médico por excelencia. Toca cada fibra de mi ser, restaura lo que esté cansado y sana lo que esté herido. Dame la vitalidad necesaria para servirte con alegría.
Por mi Familia: Bendice mi hogar. Que tu amor sea el lazo que nos mantenga unidos, que la paz habite en nuestras habitaciones y que tus ángeles acampen alrededor de mis seres queridos, protegiéndolos de todo mal.
Por mi Provisión: Tú eres mi pastor y nada me faltará. Abre puertas de bendición en mi trabajo y mis finanzas. Que nunca falte el pan en mi mesa ni la oportunidad de prosperar según tu voluntad.
Por mi Protección: Sé mi escudo y mi baluarte. Guárdame en mi entrar y en mi salir, y líbrame de cualquier peligro visible o invisible. En ti confío, porque tú eres fiel.
Gracias, Dios Santo, porque sé que me escuchas y que tu bondad me persigue todos los días de mi vida. En tus manos descanso. Amén." Padre Celestial, Rey del Universo, hoy me acerco a ti con el corazón lleno de gratitud. Reconozco que tú eres Santo, Santo, Santo, y que tu gloria llena toda la tierra.
Gracias por ser mi refugio y mi roca firme. En este mundo de incertidumbres, yo confío en ti, sabiendo que tu mano me sostiene y tu sabiduría guía mis pasos. Te pido que tu paz, que sobrepasa todo entendimiento, guarde mi mente y mis pensamientos.
Que mi vida sea un reflejo de tu amor y que mi fe se fortalezca cada día más bajo tu soberanía. Amén."
"El Señor es mi fuerza y mi escudo; en él confió mi corazón, y fui ayudado." — Salmo 28:7