04/12/2025
✅ ¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗲𝗻 𝘂𝗻 𝗻𝗶𝗻̃𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝗺𝗼?
Una crisis (también llamada “meltdown” o sobrecarga) ocurre cuando el niño se siente abrumado — sensorialmente, emocionalmente o por cambios inesperados — y su sistema no logra autorregularse.
No es un “berrinche” por mal comportamiento, sino una reacción genuina ante un exceso de estímulos o estrés.
🧰 ¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝘀𝗶 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀?
1. Mantén la calma — tu tranquilidad ayuda a calmarlo
Habla con voz suave, movimientos lentos, sin exigir explicaciones ni respuestas. Evita gritos, reproches o castigos.
2. Reduce estímulos sensoriales
Lleva al niño a un ambiente tranquilo: baja luces, apaga música o TV, evita ruido, olores fuertes, luces intensas. Un entorno simple, calmado y seguro puede ayudar mucho.
3. Ofrece un espacio seguro y calmado (lugar de regulación)
Si en casa, prepara un “rincón de calma” con cojines, mantas, luz tenue, objetos suaves o sensoriales; si estás fuera, intenta encontrar un lugar silencioso o incluso ir al auto.
4. Usa pocas palabras — lenguaje simple o apoyos visuales
Durante la crisis el niño puede no procesar lenguaje complejo. Mejor usar frases cortas, tono bajo, apoyos visuales (tarjetas, pictogramas). Evita preguntas, castigos o exigir “que se calme ya”.
5. Permite autoregulación y “descarga sensorial” segura
Si necesita moverse, gritar, golpear almohadas, morder juguetes sensoriales, etc. — mientras no se haga daño — dejarlo expresarse puede ayudar a liberar tensión.
6. Ten un “kit de calma” preparado (en casa o al salir)
Puede incluir: audífonos con cancelación de ruido, manta, juguete sensorial favorito, peluche, balón de estrés, agua, objeto reconfortante, etc. Esto facilita ayudar al niño rápido cuando empieza la crisis.
7. Después de la crisis: rutinas de regulación, contención y reflexión
Una vez calmado, dar algo de tranquilidad, rutina suave, actividades tranquilas; evitar reproches o exigir explicaciones. Más tarde, en un momento de calma, analizar gatillos, ajustes ambientales o cambios de rutina.
🔎¿𝗤𝘂𝗲́ 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀?
Establecer rutinas predecibles y consistencia diaria.
Usar apoyos visuales: horarios, pictogramas, “primero — después”, para anticipar transiciones, cambios o actividades nuevas.
Conocer los desencadenantes (ruido, luces, cambios, transiciones, hambre, cansancio, sensaciones corporales) y minimizarlos cuando sea posible.
Enseñar habilidades de autorregulación cuando el niño esté calmado: respiración profunda, uso de objetos sensoriales, reconocer sus propias señales de estrés.
💡 𝗖𝗼𝗻𝘀𝗲𝗷𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗽𝗮𝗽𝗮́𝘀 𝗼 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗱𝗼𝗿𝗲𝘀
Prepárate tú también: manejar una crisis puede ser agotador; mantener la calma es clave.
Ten listo un plan de apoyo y calma (“meltdown plan”) para casa, salidas o escuela.
Educa a quienes conviven con el niño (familia, escuela, cuidadores) sobre qué hacer y qué evitar durante una crisis: evitar reproches, castigos, lenguaje difícil.
Cada niño es único: lo que calma a uno quizá no funcione para otro. Lleva registro de lo que ayuda, para adaptar el plan personal.