Vida despues de la muerte

Vida despues de la muerte Bienvenidos, tengan una excelente vida!!

12/28/2025

Buenas noches a todos y una feliz y especial navidad❤️❤️❤️

12/19/2025

La ironía más grande, es que muchas veces, las mejores personas son las que tienen menos amigos.

No porque no sepan amar,
sino porque no saben fingir.
Son personas reales, transparentes, auténticas,
de esas que no adornan la verdad
ni se acomodan para encajar.
No viven pendientes del “qué dirán”,
ni cambian de opinión para agradar.

Y eso, en un mundo lleno de máscaras,
tiene un precio.
Porque la sinceridad incomoda,
la coherencia estorba
y la verdad aleja a quienes solo buscan conveniencia.

Un ser hipócrita, en cambio,
suele rodearse de muchos “amigos”,
igualmente vacíos, igualmente falsos.
Risas fáciles, lealtades frágiles,
vínculos que existen mientras haya beneficio.
Y eso… eso resulta mucho peor que estar solo.

Tener muchos amigos no siempre significa
que seas una persona genial.
A veces solo significa que te olvidaste de ti,
que te adaptaste, que te callaste,
que te rompiste un poco para gustar.
Y eso no es carisma,
es miedo a no ser aceptado.

La soledad, cuando es honesta,
duele menos que la compañía falsa.
Y quien aprende a estar consigo mismo
no necesita multitudes para sentirse valioso.

Porque al final,
vale más tener pocos amigos reales
que muchos nombres
que no estarían cuando más los necesitas.
La autenticidad no llena salas,
pero llena el alma.

Recolectado por ahí…

12/17/2025

La llamada que nunca llegó

Pedro revisaba su teléfono cada noche, esperando un mensaje que no llegaba.
Un día dejó de esperar y empezó a escribir cartas que nunca envió.
Con cada palabra, sanaba un poco.
Hasta que comprendió que no necesitaba respuesta para seguir adelante.

Reflexión:
Cerrar un ciclo no siempre requiere una despedida; a veces basta con entender que merecemos paz.

12/17/2025
El niño que sobrevivióDe pequeño, Juan aprendió a callar para no llorar.Creció fuerte, pero cansado.Un día se permitió l...
12/17/2025

El niño que sobrevivió

De pequeño, Juan aprendió a callar para no llorar.
Creció fuerte, pero cansado.
Un día se permitió llorar como el niño que fue… y sanó como el adulto que es.

Reflexión:
Sobrevivir nos hace fuertes, pero sanar nos hace libres.

12/16/2025

Estoy En Medellín, Colombia, hay una esquina en el barrio Manrique donde todos los días aparecen sándwiches.

A las 3am. Exacto.

Envueltos en papel aluminio. En una bolsa plástica. Colgando de un poste.

Nadie sabía quién los dejaba.

Los habitantes de calle del sector los esperaban. Si llegabas a las 3:15am, ya no había nada.

Esto pasó todos los días durante 6 años. De 2016 a 2022.

Sin fallar. Ni un solo día.

Ni cuando llovía. Ni en Navidad. Ni en año nuevo.

3am. Siempre.

En 2022, dejaron de aparecer.

Los habitantes de calle preguntaban: "¿Dónde está el man de los sándwiches?"

Nadie sabía.

Una trabajadora social del sector, Carolina, decidió investigar.

Preguntó a vecinos. A tenderos. A vigilantes.

Hasta que un vigilante nocturno le dijo: "Yo lo vi varias veces. Era un señor mayor. Como de 65 años. Llegaba en moto. Colgaba la bolsa. Se iba. Sin hablar con nadie."

"¿Y por qué dejó de venir?"

"No sé. Hace 4 meses que no lo veo."

Carolina publicó en grupos de Facebook de Medellín: "Busco al hombre que dejaba sándwiches en Manrique a las 3am durante 6 años. Dejó de hacerlo hace 4 meses. ¿Alguien sabe quién es?"

La publicación se compartió 8,000 veces en dos días.

Finalmente, una mujer comentó: "Creo que era mi papá. Pero él murió hace 5 meses."

Carolina la contactó. Se llamaba Lucía.

"Mi papá se llamaba Hernán. Tenía 68 años. Murió de un infarto en marzo."

"¿Por qué hacía los sándwiches?"

Lucía le contó la historia.

En 2015, el hijo menor de Hernán, Sebastián, murió. Tenía 19 años.

Era adicto. Vivía en la calle en el centro de Medellín.

Hernán lo buscó durante 3 años. Todos los días después del trabajo iba al centro. A buscarlo.

Nunca lo encontró.

Un día, la policía llamó. Habían encontrado a Sebastián mu**to en una esquina de Manrique.

Desnutrición. Hipotermia. Hacía tres días que había mu**to.

Hernán quedó destruido.

"Si hubiera comido algo. Si alguien le hubiera dado comida. Tal vez no habría mu**to."

Dos semanas después del funeral, Hernán empezó.

Cada noche preparaba 8 sándwiches. Salía de su casa a las 2:45am. Llegaba a la esquina donde encontraron a Sebastián a las 3am.

Colgaba la bolsa.

Se iba.

"Le pregunté por qué lo hacía," dijo Lucía. "Me dijo: 'Porque tal vez uno de ellos es el hijo de alguien que todavía lo está buscando.'"

Hernán trabajaba en construcción. No tenía mucho dinero.

Pero cada noche, sin falta, hacía esos 8 sándwiches.

Pan. Jamón. Queso. A veces solo pan con mantequilla cuando no le alcanzaba para más.

"Calculé una vez," dijo Lucía. "En 6 años son 2,190 días. 8 sándwiches por día. Son 17,520 sándwiches."

"¿Alguna vez conoció a la gente que los comía?"

"Nunca. No quería. Decía que si los conocía, empezaría a elegir a quién darle y a quién no. Así, eran para quien los necesitara."

Carolina compartió la historia.

Se volvió viral en Medellín. Luego en Colombia.

Habitantes de calle del sector empezaron a comentar:

"Yo comí esos sándwiches durante 4 años. No sabía quién los dejaba. Me salvaron muchas noches."

"Esos sándwiches fueron lo único que comí algunos días. Quien fuera, gracias."

Un hombre comentó: "Yo era habitante de calle en Manrique. Comí esos sándwiches en 2018. Hoy tengo casa y trabajo. Tal vez no estaría aquí sin ellos."

Lucía leyó todos los comentarios.

"Mi papá nunca supo que ayudó a alguien. Murió pensando que tal vez era inútil. Que tal vez nadie los comía."

Carolina organizó algo.

Un mes después de que la historia se hiciera viral, en la esquina de Manrique, a las 3am, se reunieron 43 personas.

Todos habían comido los sándwiches de Hernán en algún momento.

Trajeron flores. Velas. Una foto de Hernán que Lucía les dio.

Hicieron un minuto de silencio a las 3am. La hora exacta.

Lucía estaba ahí. Llorando.

"Mi papá hacía esto por mi hermano. Porque no pudo salvarlo. Pero sin saberlo, ayudó a 43 personas que hoy están aquí."

Uno de los 43, un hombre de 35 años llamado Rodrigo, dijo:

"Yo estuve en la calle 7 años. Esos sándwiches me mantuvieron vivo literalmente. No sé cuántas veces pensé en rendirme. Pero sabía que a las 3am había comida. Eso me daba una razón para llegar a las 3am. Hoy llevo 2 años limpio. Trabajo. Tengo un cuarto. Existo porque ese señor no dejó de hacer sándwiches."

La comunidad decidió continuar el legado.

Crearon un grupo de WhatsApp. "Los Sándwiches de Hernán."

47 personas se turnaron. Cada una hace sándwiches una noche al mes.

Los dejan en la misma esquina. A las 3am.

Han pasado 2 años desde que Hernán murió.

Los sándwiches nunca han dejado de aparecer.

Pero hay algo más.

En la esquina donde Hernán los dejaba, los vecinos pusieron una pequeña placa en el poste:

"Aquí, durante 6 años, un padre dejó 17,520 sándwiches para hijos que no eran suyos. Porque no pudo salvar al suyo. Hernán, tu hijo está orgulloso."

Lucía visita la esquina cada mes.

Siempre a las 3am.

"Para ver si los sándwiches siguen apareciendo. Porque si aparecen, significa que lo que mi papá empezó no murió con él."

Y siempre aparecen.

¿Qué harías todas las noches durante 6 años para honrar a alguien que no pudiste salvar?

Recolectado por ahí…

En un café, un niño de unos cuatro años gritaba, se arqueaba, tiraba servilletas.Su madre rusa se inclinaba sobre él y r...
12/16/2025

En un café, un niño de unos cuatro años gritaba, se arqueaba, tiraba servilletas.
Su madre rusa se inclinaba sobre él y repetía como una oración:
"Por favor, cálmate, tú eres bueno, por favor".
En la mesa de al lado, una mujer de Shanghái con un hijo de la misma edad
Él comía arroz en silencio. Sin caprichos, sin gritos. Solo silencio.
Por dentro — como si fuera otra realidad.
1. Cuando el niño hizo la escena final tirándose al piso;
la mujer china se inclinó hacia la madre rusa y le preguntó:
"¿Por qué tienen tanto miedo de sus hijos?"
Ella no supo qué responder.
Porque sí - tenemos miedo.
Miedo de que no nos amen.
De que nos llamen crueles.
De arruinarles la psique.
Pero lo arruinamos nosotros mismos al negarnos a ser los mayores.
Ser mayor no signitica ser bueno.
Significa ser estable.
2. La madre de Shanghái explicó:
"En nuestra cultura no hay manipulaciones, porque no tenemos la costumbre de suplicar.
El niño no es el centro. Es un participante.
No apagamos la rabieta. No la dejamos empezar." No hay "¡bravo!" ni "déjame ayudarte".
Pero hay una calma firme que el niño percibe como seguridad.
Y en eso no hay rudeza. Hay límites.
3. No verás en China a una abuela corriendo
detrás de su nieto con una galleta.
Pero sí verás a un niño dando las gracias por un simple vaso de agua.
Porque allí el respeto es más importante que la comodidad.
Se trata de jerarquía.
Nosotros no criamos hijos, criamos pequeños reyes.
Y luego nos sorprendemos de que exijan en lugar de pedir amablemente.
Que tomen sin dar. Que impongan sin escuchar.
4. Cuando un niño grita y el adulto suplica, eso no es amor.
Es una rendición.
La disciplina no trata de gritar.
Sino de mirar a los ojos y decir:
"No es no."
Sin enfado. Sin excusas.
Simplemente porque tú eres el adulto.
El límite no es dureza.
Es cuidado con forma.
Los niños pueden entender mejor que nadie.

Hubo un lugar donde quise quedarme, pero también tuve que irme. Ahora en cada sitio, vuelve esa sensación de querer huir...
12/16/2025

Hubo un lugar donde quise quedarme, pero también tuve que irme.
Ahora en cada sitio, vuelve esa sensación de querer huir, como si en ningún sitio pudiera realmente pertenecer...

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