03/27/2026
Julio S. Iturbe, nacido el 1 de septiembre de 1932 en Lima, Perú, falleció en paz rodeado de su amada familia. Esposo, padre, abuelo y amigo devoto, Julio vivió una vida plena y hermosa, marcada por la bondad, la alegría y un profundo amor por todos los que lo rodeaban.
Le sobreviven su querida esposa, Mary; sus hijos, Carmen Rosa, Maria Elena y Jose Luis; muchos nietos amorosos que fueron una fuente inmensa de orgullo y felicidad para él; y sus queridos sobrinos, a quienes siempre quiso mucho y quienes lo recordarán con gran ternura.
Con cariño, muchos lo conocían por su apodo, “El Pulpo.” Julio fue verdaderamente una persona única: uno de los seres más amables, alegres y cálidos que alguien pudiera conocer. Su espíritu iluminaba cualquier lugar, y su risa y sus historias eran inolvidables. Tenía una personalidad muy pícaro, disfrutaba de la buena comida (especialmente el pulpo), y siempre encontraba la manera de sacar una sonrisa a quienes amaba.
Para sus nietos, fue mucho más que un abuelo, fue una guía, un ejemplo y una fuente de amor incondicional. Su sabiduría, su humor y su fortaleza marcaron profundamente a su familia por generaciones.
En sus últimos días, Julio estuvo rodeado de las personas que más amaba: su esposa, sus hijos y sus nietos. Juntos rieron, compartieron recuerdos y escucharon mientras él les cantaba canciones y les daba bendiciones a cada uno, un hermoso reflejo del amor y la alegría que compartió durante toda su vida.
Aunque lo extrañaremos profundamente, la calidez, las historias y el espíritu de Julio vivirán para siempre en los corazones de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo y amarlo.
Julio S. Iturbe, born on September 1, 1932, in Lima, Peru, passed away peacefully surrounded by his beloved family. A devoted husband, father, grandfather, and friend, Julio lived a full and beautiful life marked by kindness, joy, and a deep love for everyone around him.
He is survived by his beloved wife, Mary; his children, Carmen Rosa, Maria Elena, and Jose Luis; many loving grandchildren who were an immense source of pride and happiness for him; and his dear nieces and nephews, whom he loved very much and who will remember him with great tenderness.
Affectionately, many knew him by his nickname, “El Pulpo.” Julio was truly one of a kind, one of the kindest, most joyful, and warm-hearted people anyone could know. His spirit lit up any room, and his laughter and stories were unforgettable. He had a very playful personality, enjoyed good food (especially octopus), and always found a way to bring a smile to the people he loved.
To his grandchildren, he was much more than a grandfather, he was a guide, a role model, and a source of unconditional love. His wisdom, humor, and strength deeply shaped his family for generations.
In his final days, Julio was surrounded by the people he loved most: his wife, his children, and his grandchildren. Together they laughed, shared memories, and listened as he sang songs and gave each of them his blessings, a beautiful reflection of the love and joy he shared throughout his life.
Although he will be deeply missed, Julio’s warmth, stories, and spirit will live forever in the hearts of all who had the privilege of knowing and loving him.