03/30/2026
En sus primeros años en Ciudad de México, Maldita Vecindad no solo cargaba amplis y tocaba donde se pudiera: también recibió ayuda de una activista llamada Claudia Sheinbaum para organizar conciertos. Roco Pachukote lo recordó al repasar cómo sobrevivía la banda dentro de la contracultura chilanga de los 80.
Ese detalle cambia por completo la postal del grupo. Antes de convertirse en emblema del ska mestizo, crecieron entre movimientos estudiantiles, barrios, foros improvisados y redes de apoyo reales. Su historia no arrancó en la industria, sino en una ciudad viva donde música, calle y política se cruzaban sin pedir permiso.