10/23/2025
Hay relaciones que se rompen, y no por falta de amor, sino porque ya no pueden sostener la vibración de quien estás siendo ahora.
Como explicarte: cada vez que atraviesas un proceso de conciencia, tu campo energético cambia. Tu cuerpo, tu mente, tu emoción y tu espíritu comienzan a vibrar a una frecuencia más coherente con tu verdad. Ya no reaccionas igual, ya no puedes habitar los mismos lugares interiores, ya no te resuena lo que antes te mantenía ocupada o atrapada.
Y como resultado: tu energía se vuelve más clara
Ya no puedes fingir, ni quedarte en lugares donde tu alma se apaga para pertenecer.
Tu cuerpo lo sabe. Tu corazón también.
Una relación nacida desde la herida vibra distinto.
Está hecha de necesidad, de miedo, de silencios incómodos o de esfuerzos por agradar. Y cuando tu energía empieza a moverse desde tu centro, desde responsabilidad, autenticidad y amor adulto, esas estructuras simplemente ya no resuenan más.
No se trata de rechazo.
Se trata de frecuencia.
De que tu vibración, más afinada, ya no puede sostener dinámicas que nacieron en el desajuste. Y entonces, la vida, con su sabiduría, empieza a ordenar lo que vibra contigo y lo que ya no.
Por eso algunas personas se alejan.
Por eso relaciones que fueron importantes se disuelven.
No es pérdida: es ajuste vibratorio.
Es el alma recordándote que evolucionar también es despedirse con amor.
Cuando entiendes esto, dejas de pelear con el proceso.
Dejas de culparte por cambiar.
Y comienzas a agradecer, incluso lo que duele, porque cada cierre te devuelve a tu frecuencia más verdadera.
La vibración de quien estás siendo hoy ya no busca amor desde la carencia, sino desde la plenitud. Ya no se acomoda para encajar, sino que habita su centro y confía en su luz.
Y aunque duela, reconoces que lo que se va, solo está honrando tu crecimiento.
Continua Leyendo click en stories "Escribo"