01/22/2026
El divorcio sucede debido a la acumulación de sucesos, actitudes, comportamientos, peleas, etc que van desgastando, cansando y destruyendo la relación poco a poco, hasta llegar a decir ¡BASTA!
o ¡ADIOS!
Cuando uno de los dos quiere separarse, en ocasiones, el otro empieza a dudar de sí mismo, se pregunta qué hizo mal, en qué falló, en qué momento dejó de ser suficiente, pero hay verdades que duelen y liberan:
No todo lo que se rompe se debe a falta de amor.
a veces se rompe porque uno ya no puede quedarse sin traicionarse y aceptarlo aunque con el corazón roto es más sano que aferrarse a lo que ya está destruido y no se trata de culpar a quién ya no quiera estar contigo, sino aceptar, comprender y avanzar... porque,
rogar que alguien se quede es perderte a ti.
Aguantar por costumbre es morir lento.
Y amar solo, cansa el alma.
El divorcio es una decisión sana cuando tú relación de pareja se daña de manera constante y el divorcio no siempre es abandono, a veces es un acto de honestidad o el final de una mentira que ya no se sostenía.
Porque cuando uno ya no quiere seguir... sucede que forzar la historia solo prolonga el dolor.
Y aceptar eso…
aunque duela es el primer acto de dignidad.
Y recuerda,
El divorcio no te quita valor.
No te define y que alguien se vaya no significa que tú no fueras suficiente.
Significa que ya no podían caminar desde el mismo lugar o hacia el mismo destino y sanar no es olvidar, es comprender sin culparte, es soltar la pregunta de “¿qué me faltó?”
y cambiarla por “¿qué merezco ahora?”.
Después del final viene el silencio… y en ese silencio, si escuchas con honestidad,
empiezas a volver a ti.
Volver más fuerte.
Más consciente.
Más libre..
Porque a veces el amor no termina para destruirte,
termina para devolverte a ti.
Y amar de verdad es dejar libre a tu pareja y dejar que sea feliz aunque no sea contigo.
Video completo: https://youtu.be/Smtld3oiCLc