12/03/2025
Es esa época del año en que los niños empiezan a pedir teléfonos para Navidad… y muchos padres se sienten divididos entre mantenerlos felices y perder el control. Mis hijos saben que no recibirán un teléfono inteligente hasta que tengan al menos 16 años.
El daño que las redes sociales y la conectividad constante están causando a los niños es innegable.
Los teléfonos inteligentes los sacan del mundo real, eliminan el tiempo al aire libre, distorsionan su comportamiento, los empujan a problemas para los que no están preparados y los exponen a riesgos que no necesitan. Muchos padres lo sienten, pero necesitamos seguir diciéndolo en voz alta.
Necesitamos normalizar la conversación sobre replantear el papel de los teléfonos en la vida de nuestros hijos.
Las mejores partes de la infancia no brillan, no vibran ni necesitan cargarse. Y mientras más familias se unan a esta burbuja libre de teléfonos inteligentes, más fuerte se vuelve.
Esta Navidad, protejamos lo que queda de la infancia.
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