02/05/2026
La pelota
Cuando un hijo sabe que eres una mamá juguetona, se acerca a ti sin miedo para jugar con la pelota, para dibujar juntos o simplemente para compartir con algún juguete. Porque entiende que no solo estás ahí para limpiar la casa, trabajar fuera, cumplir responsabilidades, sacar tiempo para ti o descansar… sino también para estar presente, para conectar.
La importancia de demostrarles a nuestros hijos que no solo les brindamos atención a través de conversaciones, sino también a través del juego, es enorme. Y no importa la edad que tengan.
Hoy, como muchas otras veces, mi hijo llegó hasta mí con una pelota y me dijo "Mami, cacha!”
Le seguí el juego. Jugamos un buen rato con algo tan simple como una pelota. Reímos, corrimos y disfrutamos ese momento juntos. Cuando terminamos, me quedé reflexionando.
Por qué mis hijos van a donde su papá o donde mí para jugar, pero no veo esto con tanta frecuencia en otros hogares?
Y la respuesta llegó sola.
Cuando un niño no está acostumbrado a jugar con sus padres o cuando ha intentado acercarse y recibe respuestas como "ahora no tengo tiempo, estoy cansado o simplemente lo ignoran, su mente comienza a crear conclusiones, de "mis padres no quieren jugar, están muy ocupados, son aburridos, ya no les gusta, tienen otros intereses..."
Y así, poco a poco, dejan de intentar.
Luego, con el tiempo, esos mismos padres se preguntan por qué sus hijos se encierran en sus cuartos o pasan horas frente a una pantalla o usando sólo aparatos electrónicos.
El juego no es una pérdida de tiempo.
Es un puente
Es conexión
Es presencia
Es amor en acción
A veces, todo lo que se necesita para marcar la diferencia… es una pelota 🏀