03/18/2026
A veces pienso que no estaba buscando a la persona equivocada.
Tal vez estaba intentando no encontrarme demasiado pronto a mi misma.
Durante mucho tiempo me pareció más fácil mirar hacia afuera.
Había algo tranquilizador en creer que alguien más podía explicarme lo que yo misma no llegaba a entender.
Era una forma elegante de no sentarme conmigo y evitar el conflicto interior.
Elegía a quienes no sabían leerme.
No porque fueran crueles.
Sino porque así el silencio tenía una explicación cómoda.
Y aun así, yo entregaba todo el manuscrito...
con notas al margen, con pistas,
con la esperanza absurda de que alguien descifrara lo que yo misma evitaba mirar.
Decía que estaba bien sola.
Y quizá en parte era verdad.
Pero también esperaba señales pequeñas...
una mirada que entendiera,
una palabra que encajara justo donde dolía.
Confundí intensidad con dirección.
Y compañía con refugio.
Creí que si alguien me sostenía lo suficiente,
algo dentro de mí se aquietaría.
No pasó así.
Lo curioso es que no fue una tragedia.
Fue más bien una especie de claridad silenciosa.
Como cuando una habitación se ilumina y descubres
que no estaba desordenada por culpa de nadie.
Simplemente aún no habías aprendido a mirarla de otra forma.
A veces no elegimos mal a las personas.
Solo elegimos tarde aprender a leernos.
Hay un momento extraño en la vida
en que dejas de buscar quien te encuentre
y empiezas a reconocer dónde te habías perdido.
Sometimes the real turning point is simply learning how to read yourself.
No tengo todo claro todavía.
Ni creo que lo tenga pronto.
Pero ya no necesito perderme en nadie
para justificar que sigo buscándome.
Y eso cambia muchas cosas.
¿En qué momento descubriste que estabas buscando fuera algo que necesitaba silencio dentro?
__ José Luis Vaquero.
Aprender A Vivir