Elefante Rosa En La Luna

Elefante Rosa En La Luna Bienvenidos a bordo de esta aventura. Esta pagina es de ustedes.

Esta pagina es para fomentar la lectura aqui hay historias de amor historias eróticas historia de mucha emocion, asi como reflexiones, pensamientos y frases de motivacion personal.

Te recomiendo leerlo tranquilamente para disfrutarlo.  Es una joya :  De  Jorge Luís Borges. Más allá del encanto...    ...
03/16/2026

Te recomiendo leerlo tranquilamente para disfrutarlo. Es una joya :

De Jorge Luís Borges.
Más allá del encanto...
*VALGO*

De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.
Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.
Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.
Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.
Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome).
Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.
Ví tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.
Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte … por eso disfruto el momento y lo que tengo.
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mí me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.
Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.

Eso es vivir. ... La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sinsabores… aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas con la ayuda de Dios.
Camina de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan.
Lo mejor está por venir”

- Jorge Luís Borges

Elefante Rosa En La Luna 🌙

Capítulo 38 ¿Preciosa?El capítulo va dedicado al primer capítuloalex's povEl camino a casa fue en completo silencio. Pap...
03/14/2026

Capítulo 38

¿Preciosa?

El capítulo va dedicado al primer capítulo

alex's pov
El camino a casa fue en completo silencio. Papá estaba furioso, más que furioso al
notar que ni yo ni las chicas dormimos en el hotel (no hace falta decir que Chad y Thomas
tampoco). Separarme de Matt fue difícil, le pedí que me dejara en la esquina del hotel para que
papá no lo insultara por robar a su hija toda una noche. Se negó en primera instancia pero luego
al ver como le suplicaba que no cometiera una estupidez cedió.
La cálida brisa de la ciudad nos daba la bienvenida, observé el cielo y pude
deleitarme del hermoso ocaso que se dispersaba en distintas direcciones. Ya anochecería y
mañana debería enfrentarme a un nuevo día de instituto. Entre ello, soportar las miradas de todos
cuando me vean junto a Matt...¿dirá que somos algo más o simplemente se avergonzará de mí y
no le dirá a nadie de nuestra...extraña relación? de solo pensarlo un n**o se formaba en mi
estómago.
Observé a las chicas y podía distinguir el cambio que había en ellas. Sus ojos
brillaban de felicidad, todo su cuerpo irradiaba felicidad, por muy id**tas que fueran Chad y
Thomas, no cabe duda que eran los indicados, las hacen felices y de una forma magnífica. El
auto se detuvo a las afueras de la casa de Kate, la rubia de ojos espléndidos se despidió de un
gran abrazo para luego bajar. Una sonrisa me produjo notar como Thomas que venía en el coche
de atrás junto con Chad se bajaba para ir en su busca. Susurró algo cerca del rostro de mi amiga
y luego pegó sus labios junto con los de ella. Mi querida amiga ingresó a su casa con una sonrisa
estúpida en sus labios. Está jodida y perdidamente enamorada de Thomas, no cabe duda.
Papá siguió manejando un par de cuadras y se detuvo en casa de lily, era irónico
que lo hiciera ya que vivía en la casa de alado pero decidí no debatir su elección, de seguro lo
hizo para ver si se encontraba Matt y ejercer su posesión como padre autoritario. La pelirroja bajó
y seguido de eso divisé a Chad llegar hasta ella, tomó su cintura y la pegó a su cuerpo para luego
unir sus labios a los de ella besándola con brutalidad como si de una droga se tratase.
Debo admitir que la expresión se apagó la llama no contaba con ellos, sin duda.
Papá rodó los ojos y estacionó su coche en la entrada, fue el tiempo suficiente como para buscar
con la mirada si se encontraba la motocicleta de Matt estacionada. Algo dentro de mí se removió,
no estaba.
¿Cómo es posible que yo llegue antes que él? olvídalo Alex, Matt ha cambiado no
sería capaz de estropear todo nuevamente... ¿no es así?
(***)
Su llamada será derivada a un buzón de mensajes, ¡bip! ...
— Seguro se le ha apagado el móvil — mascullé.
Abrí mi cama y me acosté entre las suaves sábanas con olor a lavanda. Cerré mis
ojos intentando evitar todo tipo de suposiciones horribles con respecto al móvil de Matt «solo está
apagado» me dije. Conecté unos audífonos a mi móvil y reproduje una lista aleatoria para borrar
los múltiples pensamientos que atravesaban mi mente. Stop the clocks inundaba mis oídos,
genial. Solo esa canción es capaz de recordar a mi grosero vecino como si de una alarma se
tratase.
El coro solo podía aumentar más mis horribles pensamientos pero un ruido detuvo
mi atención, quité los audífonos y me giré en dirección a mi ventana. Un gran grito nació desde
mis cuerdas vocales pero unas manos en mi boca impidieron que saliera. Mi respiración era
agitada, estaba a punto de llorar. Eso, hasta que una ronca voz me habló al oído.
— Sh...tranquila princesita, soy yo — inmediatamente quitó la mano de mi boca y yo
dirigí las mías a su rostro.
— ¡Estás loco! ¡casi me matas de un espanto!— susurré.
Mis manos buscaron con desesperación la lampara ubicada en mi mesita de noche hasta que la
hallé y la encendí vislumbrando a esa extraña rareza humana que parecía hecha a mano y con
una etiqueta citando «este accesorio no incluye buen carácter, cómprelo por separado en todas
las tiendas adheridas»
Me sonrió y se acercó a mí.
— No fue mi intención asustarte Alex, solo...solo quería ver si podía dormir contigo.
Su vulnerabilidad tocó mi corazón. Ma***to tramposo...
— ¿No puedes dormir? — pregunté aturdida. Negó con la cabeza.
— Alex...no sé lo que es dormir desde los jodidos cuatro años, pero olvida que dije
eso esta noche no quiero hablar ese tema.
Asentí sin decir más, porque sé que si le pido que me revele sus secretos esto
acabaría fatal. Abrí mi cama para que se acostara. Pegó su cuerpo al mío y reposó su cabeza en
mi cuello.
— ¿Matt? cuando dijiste que probablemente serías lo peor que me iba a suceder en
esta vida...¿a qué te referías?
Su cuerpo se tensó y tardó unos segundos en recomponerse.
— A nada, olvídalo. ¿Tu padre se enfadó mucho por robarte anoche?
Su repentino cambio de tema me enfureció.
— Te hice una pregunta, respóndela.
— Joder, déjalo ya Alex.
— No puedo solo dejarlo Matt. Me gustaría saber porqué razón hiciste esa
afirmación y también porqué tu móvil estaba apagado.
Tomó su cabello en señal de frustración y luego levantó mi barbilla para que lo
observara a los ojos.
— ¿Por qué siempre tienes que fastidiarme? he estado con papá charlando sobre
mi repentina desaparición ¿contenta, señorita sabelotodo? — besó la comisura de mis labios.
— Mucho mejor.
Me acurrucó contra sus brazos nuevamente y yo inspire su exquisito olor.
—Gracias por dejarme dormir junto a ti—susurró en mi oído—prometo desaparecer
antes que nos descubra tu padre.
Me giré hacia él y besé su frente.
—Más te vale o de otro modo te cortará en pedacitos. Ahora ven aquí—apoyó su
cabeza sobre mi pecho— duerme.
Un aura de paz inundaba su rostro como si aquellos demonios que tanto lo
atormentan hubieran desaparecido por completo. Acaricié su cabello de forma delicada mientras
sentía su respiración entre cortada.
— No sé lo que es querer Alex, nunca lo he experimentado pero sin duda esto que
siento se le acerca demasiado.
Se aferró más a mi cuerpo y cerró los ojos para dormir. Su confesión me dejó
pasmada, más que todas las anteriores. Este hombre lleno de miedos e inseguridades acaba de
afirmar que podría quererme. A mí, a nadie más que a mí. Me atormenta escuchar que nunca a
experimentado el querer, el que alguien lo quiera. Se me encoge el corazón de solo pensar qué
es con exactitud lo que lo ha convertido en esto; alguien que reniega el amor, la compasión,
alguien que solo se cree capaz de destruir y no merecer a nadie.
Por más que demuestre ser el hombre frío y calculador, sé que solo es una forma
de auto-defenderse de todo el mundo. Matt no es más que un adorable niño atormentado y
vulnerable, al igual que yo. Ambos llevamos un peso más grande sobre nuestros hombros, ambos
tenemos un pasado que nos atormenta y solo espero que esos demonios que gobiernan nuestras
vidas, no puedan con nosotros.
Unos adorables ronquidos dieron aviso a que Matt estaba profundamente dormido y solo fue ahí
cuando me atreví a nombrar esas tres palabras que tanto me aterraban.
—Te quiero Matt...
Y fue ahí, no antes ni después, que supe con certeza lo jodida que estaba. Lo
quiero, a pesar de haberlo negado miles de veces, lo quiero. Éste extraño e irritante chico de
cabellos castaños y ojos grises, aquel que es grosero y borde, a tal punto de hacerme explotar se
ha ganado un pedazo de mi atormentado corazón. Acaricié por última vez su cabello y me aferré
a su cuerpo para mitigar esas últimas palabras que me llevó tanto tiempo confesar...
Los te quiero arruinan vidas Alex, son simples promesas vacías que se aferran a un
sentimiento de necesidad absoluta. ¿Lo recuerdas?
(...)
Los golpes en la puerta me provocaban jaqueca. A cada segundo eran más
constantes. Ignoré el ruido y la sofocante calor que envolvía mi cuerpo cuando escucho una voz.
—Alex se hace tarde, levántate—reconocí de inmediato la voz de papá.
Abrí Los ojos adormilada y mi nariz comenzó a picar debido a una mota de pelo que
la tocaba. Luego un cosquilleo se expandió por mi columna vertebral al sentir como una mano
misteriosa se abría paso bajo mi camiseta. Me aferró con fuerza y luego expulsó un extraño
ronroneo, parecido al de los gatitos furiosos. Solo en ese momento entendí de quien se trataba.
—¡JESÚS MATT DESPIERTA, PAPÁ ESTÁ AQUÍ!—Me zafé de su agarre pero aún
así no despertó, en su lugar se giró dándome su espalda para luego tapar su cabeza con una
almohada.
¡MALDITO CABEZA DURA!
—Alex si no te levantas ahora iré yo por ti. Tienes cinco minutos.
Y luego sentí como sus pies se alejaban por la puerta. Santo dios, tengo solo cinco
minutos para mover el trasero de este holgazán con tendencias felinas. Me acerqué a su lado de
la cama y comencé a mover su espalda.
—Matt—susurré como si estuviera hablando con un bebé— Matt, es papá debes
largarte ahora mismo— no obtuve respuesta y rápidamente perdí la paciencia.— ¡DESPIERTA
MATTHEW DAWSON!
Se removió abriendo uno de sus ojos y yo sonreí victoriosa pero la sonrisa se
esfumó de mi rostro al momento en que realizó una maniobra de admirar quedando a horcajadas
sobre mi.
—¿No has escuchado el dicho, nunca molestes a un hombre cuando está dormido?
Su cabello perfectamente desordenado y sus labios perfectamente perfectos solo
podían corroborar mis hipótesis acerca de que Matt jamás lucirá espantoso. Intenté levantarme
removiendo mi pelvis como si mi vida dependiera de aquello.
—¡Mi padre vendrá en un par de minutos debes moverte de aquí!— empujé su
pecho pero tomó mis muñecas llevándolas a cada costado de mis caderas.
—Yo que tú no me movería tanto, estás despertando a mi amigo allí abajo y es muy
descortés hacerlo Alex.
Mis mejillas se encendieron como si fueran antorchas humanas y luego sentí un
extraño bulto expandirse a la altura de mi intimidad. Santo dios...
—Solo vete ¡prometiste hacerlo antes de que papá despertara!
La desesperación en mi voz fue evidente.
—Vale, solo déjame hacer una cosa.
Lo observé confusa al momento en que llevó su boca lentamente a mi cuello
besándolo, mi cuerpo tembló ante su intrusión y una carga eléctrica ondeó a lo largo de él. Luego
llevó su boca a mi frente y depositó un nuevo beso, por último se detuvo en mis labios dando
paso a su boca con tendencias posesivas y cegadoras, mis labios iban al compás de los suyos,
lentos sin pausa hasta que se detuvo por completo observándome a los ojos.
—Buenos días princesita.
Y se puso de pie como si nada, como si no acabara de desplomar a mi organismo.
Una vez que se puso sus zapatillas se subió a la ventana observándome y yo aún permanecía
atónita sobre mi cama.
—Nos vemos en el instituto— se subió a las gruesas ramas del árbol y me observó
nuevamente por la ventana— por cierto, te veías adorable mientras yo fingía estar dormido.
Cuando tu papá llamó a tu puerta en cualquier minuto pensé que te perdería.
Una energía negativa brotó desde mi piel apoderándose de mi cuerpo por completo.
— ¿ESTUVISTE DESPIERTO TODO ESTE TIEMPO?
Me dedicó una ridícula sonrisa— Nos vemos cariño y...— sus ojos cambiaron en
una fracción de segundo, ahora parecían serios, sin una pizca de humor— gracias Alex, anoche
pasé la mejor noche de mi jodida vida.
Y caminó a través del árbol para llegar a su ventana.
¿cariño? ¿la mejor noche de su jodida vida?
Un hormigueo invadía mi estómago. Ma***to Matt Dawson y sus exuberantes
encantos, creo que jamás seré capaz de sobrellevar sus arrebatados momentos de dulzura.
Ingresé al cuarto de baño para asearme y cuando estaba lista me preparé para un nuevo día de
instituto.
¿Cambiará algo ahora que estamos juntos?
(...)
Estacioné mi motocicleta y caminé hacia la entrada del instituto en busca de las
chicas. Las hallé esperándome con un paquete de patatas fritas en sus manos.
— ¿Preparada para las miradas de odio que te dedicará cada chica de este
instituto?—kate llevó una patata frita a su boca mientras lily rodaba Los ojos.
— Buenos días Kate también me alegro de verte, yo estoy bien ¿y tú?—dije
plantando un beso en su mejilla.
—Ignórala Alex, nada de eso sucederá Matt no lo permitiría —añadió lily.
—De acuerdo, será mejor que entremos antes de que se nos haga tarde— dije
ignorando la horrorosa sensación que atravesaba mi pecho.
Caminamos por las áreas verdes que rodeaban el patio central y mi estómago se
contrajo cuando divisé a Matt rodeado de sus amigos incluido Chad que se encontraba
conversando con Thomas. Lily y Kate ocultaron sus gritos de nerviosismo mientras yo solo
deseaba escapar de allí. Mis ojos encontraron los suyos y pude divisar como fumaba por última
vez su ci******lo para luego lanzarlo al suelo.
¿Cómo puede estar fumando? ¿acaso no le importa en absoluto las consecuencias
que pueda contraer? pero lo más importante... ¿Será que no piensa hablarme?
A medida que nos íbamos acercando divisé a Lindsey y su tropa de porristas
acercarse a su grupo. Algunos quedaron embobados observando los atrevidos escotes que
enseñaban sus cortos trajes de tela. Algunos, porque Chad y Thomas llamaron a las chicas para
que se acercaran a sus lados y Matt...Matt estaba siendo acosado por los brazos de Lindsey que
rodeaban su cuello.
Una punzada de decepción golpeó mi pecho al notar que el no los quitaba. Algo
dentro de mí predecía esta horrible escena pero no caeré en el juego de la estúpida chica que
corre a llorar en cada rincón porque fue utilizada. No, yo no seré una más del montón. Ya no más.
Hice caso omiso a su tortuosa mirada que me acechaba en todo momento. Lily llegó
junto a Chad y me observó con compasión, yo por el contrario le sonreí e hice un ademán para
que aguardará allí. Yo estaría bien, siempre lo he estado y siempre lo estaré. Continué mi camino
sin mirar atrás, pasé junto al grupo y evite todo contacto visual, caminé un par de pasos más y
sentí su asquerosa voz.
— ¡Ay!— chillaba Lindsey, de seguro los cariños de Matt se excedieron de los límites.
Ignoré la opresión en mi pecho y continué mi camino, como si mi dignidad no
estuviera por el piso, hasta que escucho su voz, esa voz cargada de misterio e odio contenido.
— Alex— y luego otra vez— ¡Alex!
Me giré por instinto preparada para gritar el mejor de mis insultos pero mis ojos se
abrieron al notar que todos me observaban y lindsey se encontraba lloriqueando en un rincón,
acompañada de sus amigas.
— ¿No piensas venir hasta aquí... princesita?
Y fue ahí cuando mis piernas literalmente se hicieron pasta. Dos finas tiras de pasta
mutante. Caminó hacia mí con la absoluta arrogancia que lo caracteriza y me tomó en un ágil
movimiento para observarme a los ojos.
— Creo que Lindsey aún no asume que la única chica que deseo es a ti.— sus
palabras eran como abofetearme mil veces— ¿no pensabas saludarme como corresponde?
No me dio tiempo de negar con la cabeza porque pegó sus labios a los míos
deseoso de nuestro contacto. Soy consciente de que solo he pasado horas sin tocar sus labios
pero ya pareciera que son unos nuevos labios los que me besan. Cada vez es diferente, algunas
veces con deseo, otras con ternura y así, varía. Siempre es una sensación distinta. El sabor a
menta que los caracteriza me enloquecía por completo, es como si tuvieran cierto químico que
me vuelve adicta cada vez que los siento.
Alejó su boca de la mía al momento en que se escucharon abucheos y chistes
privados de parte de sus amigos. Sonrió pegado a mi frente para luego elevar mi mentón.
— ¿Me creerías si dijera que jamás me cansaría de besarte?
Sonreí ante su coincidencia. Pienso exactamente de igual forma. Decidí cabrearlo
un poco.
— Creo que...no, no te creería.
— Vaya...— tomó mi cintura y me elevó para quedar a su altura— pues si deseas
podrías ponerme a prueba. Aunque, siendo honesto no acabaríamos jamás. Y créeme amor,
cuando digo...jamás.
Su elección de palabras y el atrevimiento con que las dijo me avergonzó por
completo, no puedo creer las cosas que dice y la seguridad con que las acompaña. Tocó mi
mejilla acariciándola con su dedo pulgar contemplándome en serenidad absoluta.
— Eres adorable...— sus mejillas se tornaron de color rojo como si aquellas
palabras hubieran escapado de sus labios. Acercó su frente a la mía y yo cerré mis ojos— ¿en
quién me has convertido Alex? a veces...cuando estoy junto a ti, siento una pequeña esperanza
de que algún día lograré ser alguien bueno.
me separé de su frente y tomé su mentón para que me observara a los ojos, se
sorprendió ante el contacto de mi mano pero lo ignoré.
— Tú ya eres bueno Matt... es solo...es solo que aquello que te atormenta te impide
verlo.
Besó mi frente ignorando mi confesión y luego entrelazó sus dedos junto con los
míos. Caminamos hacia el grupo y todos comenzaron a hacer bromas sobre nuestra pequeña
escena. Por suerte Lindsey se había largado junto con sus amigas.
El timbre que daba aviso a la primera clase resonó por los pasillos y áreas verdes,
rápidamente todos comenzaron a dispersarse. Las chicas se despidieron para luego marcharse
junto a Chad y Thomas. Finalmente solo quedamos Matt y yo.
Me acomodé el bolso al hombro y lo observé nerviosa al momento en que entrelazó
sus dedos junto con los míos. No sé que había cambiado entre nosotros pero había cierta energía
extraña en el aire durante los últimos minutos. ¿Habrá sido lo que le confesé sobre ser bueno?
Me llevó hasta mi siguiente clase; geografía. Se detuvo junto a la puerta y me acercó a su cuerpo.
—¿Na...nada ha cambiado en estos últimos minutos, no?— pregunté cuando
comenzó a jugar con mi cabello. Expulsó un suspiro para luego observarme a los ojos con sus
magníficos ojos grises.
—Nada ha cambiado preciosa. Nos vemos— y besó mi frente para luego
marcharse.
¿Preciosa?
Un calor explotó en mis mejillas aturdiéndome por completo. Lo que faltaba, el
efecto Dawson apoderándose de todo mi cuerpo.
_____________________________
Nota de autoras:
¿Qué les pareció el capítulo? Lamento tenerlas abandonadas pero a decir verdad
mi imaginación no estaba mu**ta andaba de parranda (?) espero que les haya gustado este Matt
más civilizado y menos id**ta.
¡Nos leemos cuando...bueno, cuando pueda!
las quiamo
Domi

Continuará……
Creditos a sus autoras
Elefante Rosa En La Luna 🌙

CREÍ QUE ERA UN PADRE INVISIBLE… PERO CUANDO MI HIJA ME CALIFICÓ CON “1/10” EN TIKTOK Y A SU PADRastro CON “10/10”, DECI...
03/13/2026

CREÍ QUE ERA UN PADRE INVISIBLE… PERO CUANDO MI HIJA ME CALIFICÓ CON “1/10” EN TIKTOK Y A SU PADRastro CON “10/10”, DECIDÍ DEJAR DE SER INVISIBLE PARA SIEMPRE.

El video me llegó después de un turno de doce horas que me había dejado los hombros como plomo y las manos oliendo a aceite y metal.

Un compañero de la planta me mandó el enlace por WhatsApp con un solo mensaje:

“¿Esa no es tu hija?”

Le di play pensando que sería algún trend tonto: un baile ridículo, un filtro gracioso o una broma adolescente.

Pero lo que apareció en la pantalla fue mucho peor.

Mi hija, Valeria, de diecisiete años, estaba de pie en la cocina de mármol blanco de esa casa en Polanco que yo nunca había pisado. Vestía el conjunto que le compré el mes pasado en el Antara Fashion Hall: sudadera oversize de 4,200 pesos y tenis Nike que todavía estaban en mi tarjeta de crédito.

Sonreía a la cámara con esa seguridad que solo tienen los que nunca han tenido que preocuparse por el recibo de la luz.

“Padrastro: 10/10”, dijo, levantando los pulgares con una risa perfecta.

“Papá biológico: 1/10.”

Y luego soltó la frase que se me clavó como un tornillo en el pecho:

“Hay hombres que no merecen ser llamados padres.”

Las vistas subían como si alguien hubiera pisado el acelerador: 10 mil, 20 mil, 50 mil en minutos. Los comentarios eran un río de veneno disfrazado de apoyo:

“Tu papá biológico suena como un mantenido.”
“Ricardo sí dio la cara, el otro que se esfume.”
“Qué triste que tu papá real sea un loser.”

Pero lo que me hizo cerrar los ojos y respirar hondo fue el fondo del video: el BMW X5 negro de Ricardo estacionado en la cochera, reluciente bajo las luces LED que él mismo instaló. El mismo coche junto al que Ricardo posaba en sus historias de Instagram con captions como “Familia primero 💙” o “Ser padre no es cuestión de sangre, es cuestión de presencia.”

Presencia.

Yo había estado presente pagando la colegiatura del colegio bilingüe desde kínder.
Presente pagando el seguro médico privado que cubría sus brackets y sus visitas al dermatólogo.
Presente depositando 7,000 pesos mensuales en un fondo universitario desde que nació —casi 1.8 millones acumulados en silencio, sin que nadie lo mencionara nunca.

Y sin embargo, en ese video de 45 segundos, yo era el “1/10”.

Me quedé sentado en el sofá de mi departamento en Monterrey, todavía con el overol de la planta puesto, oliendo a sudor y a máquina. No lloré. No rompí nada. Solo abrí la app de mi banco.

Porque yo no soy el padre que grita en los comentarios o que publica un video de desahogo con música triste.

Yo soy el padre que demuestra con números.

Abrí la hoja de cálculo que llevaba años actualizando en secreto: cada transferencia, cada recibo escaneado, cada pago extra que le mandaba a Mariana “para que Valeria no se sienta menos”.

La pensión alimenticia: 28,000 pesos mensuales desde el divorcio.
El coche: Honda CR-V 2020, pagada de contado con mis horas extra de dos años.
El teléfono: iPhone 14 Pro Max en el plan familiar que yo sigo pagando.
La ropa, los viajes de fin de curso, las clases de equitación, el gimnasio premium… todo salía de mi cuenta.

Y en ese momento, mientras las notificaciones del TikTok seguían llegando, tomé una decisión fría y tranquila.

Si Ricardo era el “10/10”, entonces que Ricardo empezara a pagar como tal.

Porque yo había terminado de ser el cajero automático invisible.

A la mañana siguiente, Valeria me llamó desde el colegio. Su voz temblaba.

—Papá… ¿por qué pusiste like al video? La gente está diciendo cosas horribles. Me están etiquetando en comentarios feos.

Mantuve la voz serena, casi amable.

—Porque estoy de acuerdo contigo, mi amor. Ricardo suena como un padre espectacular. 10/10.

Silencio al otro lado.

—Era solo un video de broma… no quería que te sintieras mal.

—¿Mal? —respondí—. No estoy mal. Estoy orgulloso de que seas honesta con el mundo. La transparencia es importante.

Otro silencio más largo.

—Papá… ¿estás enojado?

—No estoy enojado. Solo estoy de acuerdo.

Colgué.

Y entonces empecé a mover piezas.

Primero: cancelé el plan familiar del teléfono. El iPhone de Valeria seguiría funcionando… pero la línea la pagaría quien viviera con ella.

Segundo: dejé de depositar los “extras” que mandaba a Mariana cada mes para “cositas de la niña”.

Tercero: transferí el fondo universitario a una cuenta bloqueada hasta que Valeria cumpliera 18. Nadie tocaría ese dinero hasta que ella decidiera qué quería estudiar. Ni Mariana. Ni Ricardo. Ni Valeria misma hasta que fuera mayor de edad.

Cuarto: le envié un mensaje a Mariana con un solo archivo adjunto: la hoja de cálculo completa. Todos los pagos. Todos los recibos. Todo lo que había salido de mi bolsillo durante diecisiete años.

El asunto del correo: “Para que quede claro quién ha sido el proveedor real.”

No escribí nada más.

No necesitaba hacerlo.

Esa misma tarde, Ricardo me llamó desde un número privado. Su voz era tensa, como si estuviera conteniendo la respiración.

—Oye, cuñado… ¿qué pasa? Valeria está muy alterada. Dice que le cortaste el teléfono.

—No le corté nada —respondí con calma—. Solo dejé de pagarlo. Si es tu casa, tu coche, tu vida perfecta… supongo que también puedes pagar el teléfono de tu hijastra 10/10.

Hubo un silencio incómodo.

—Mira, no es para tanto. Era un video tonto.

—Claro que sí —dije—. Un video tonto. Como todos los que suben para ganar likes.

Colgué.

Valeria me escribió esa noche. Un mensaje largo, lleno de emojis llorando y corazones rotos.

“Papá, por favor no me hagas esto. No quería lastimarte. Era solo para que la gente viera lo bien que me trata Ricardo. No pensé que te iba a doler tanto.”

Le respondí con tres líneas:

“Mi amor, no estoy dolido. Estoy de acuerdo contigo.
Ricardo es 10/10.
Que él demuestre cuánto vale un 10/10 de verdad.”

Y entonces cerré el teléfono.

Porque por primera vez en diecisiete años, dejé de ser el padre que paga en silencio para que otros brillen.

Dejé de ser invisible.

Y ahora, que el mundo viera quién era realmente el “1/10”… y quién había estado sosteniendo todo este tiempo.

¿QUÉ PASARÍA CUANDO RICARDO TUVIERA QUE PAGAR LO QUE YO PAGABA?
¿VALERIA SE DARÍA CUENTA DE QUIÉN HABÍA SIDO SU VERDADERO APOYO?
¿O EL ORGULLO Y LOS LIKES TERMINARÍAN ROMPIENDO PARA SIEMPRE LO QUE QUEDABA DE NUESTRA RELACIÓN?

Elefante Rosa En La Luna 🌙

Capítulo 37Una oportunidad.Al primer comentario le dedicamos el capítuloalex's pov.Los rayos de sol dificultaban mi vist...
03/08/2026

Capítulo 37

Una oportunidad.

Al primer comentario le dedicamos el capítulo
alex's pov.
Los rayos de sol dificultaban mi vista, fruncí el entrecejo maldiciendo por lo bajo.
Estreché mi brazo de forma involuntaria en busca de Matt pero no se encontraba. Abrí los ojos
abrumada y solo encontré sábanas desordenadas y la vacía habitación que parecía cada vez más
gigante. Me removí nerviosa con una fuerte presión en mi pecho.
No me ha dejado, no sería capaz de hacerlo. No luego de todo lo que afirmó la
noche anterior...
Me levanté de un brinco y lo busqué en el cuarto de baño; vacío. Caminé hacia el
armario e indagué en cada cajón; no había absolutamente ninguna prenda. La presión se hacía
cada vez más constante pero la ignoré y fui en busca de mi móvil. Al encender la pantalla
aparecía un texto de Lily y otro de Kate ambas escribían ''acabamos de ser secuestradas por un
id**ta'' seguido de ese mensaje seguía otro con 'Chad me ha pedido ser su novia' y el
consiguiente 'Thomas me ha pedido ser su novia'
Sonreí y me alegré por mis amigas. Una lágrima involuntariamente rodó por mi
mejilla. Si tan solo Matt fuera distinto...sin tan solo Matt no hubiera decidido hacer nuevamente de
las suyas y dejarme tirada en este lugar...
¡si tan solo! ¡si tan solo!
Todo es impredecible y dañino viniendo de él. Tomé lo poco y nada que traía para
salir de ese lugar cuando una llamada en mi móvil vislumbraba el nombre de Matt. La cogí
furiosa.
— ¡Donde demonios es....!
me cortó enseguida.
—¿Nena? ¿has recibido mi regalo?—se detuvo al notar mi voz sollozando—
¿estás...estás llorando? Joder, como ese estúpido botones te haya puesto sus puñeteras manos
encima le corto la polla con mis propias manos—masculló.
sus palabras eran confusas.
—¿Botones? ¿regalo?— articulé confundida.
— Así es, el lame po...— se detuvo— el botones debía llevar algo a tu habitación—
un silencio invadió la línea—¿no ha llevado nada no es así? men**o id**ta, se quedará sin día del
padre...
Sonreí ante su grosera elección de palabras. No se ha ido ni me ha dejado. Jesús
Alex, qué id**ta te has vuelto. Unos golpes en la puerta interrumpieron nuestra conversación.
Caminé hasta ella y la abrí mostrando a un chico de unos veinte años aproximadamente con dos
bolsas que colgaban de sus manos.
— Ya ha llegado Matt, cálmate.
— No Alex, en mi naturaleza definitivamente no existe la palabra calma. Dile que
coja el móvil.
Lo hice al momento en que me entregaba las bolsas.
— Sí señor...claro señor...toqué varias veces pero— se detuvo sin completar la
oración— señor me temo que si ocurre eso no podré tener hijos— sonreí al instante— prometo
que no volverá a ocurrir...¿lame qué?...jesús, lo prometo...fue un placer ha...— me observó
pálido.
— Co-cortó.
Y luego de entregarme mi móvil desapareció por el pasillo antes de darle las
gracias. Toqué mis sienes, cerré la puerta y caminé hacia la cama para hurgar entre las bolsas.
La primera contenía unos vaqueros oscuros junto con un suéter rosa pálido y la segunda un par
de botas negras. Deduje que sería para cambiarme este corto vestido así que lo hice, y luego de
veinte minutos estaba lista.
Tocaron la puerta y corrí a abrirla e inmediatamente mis piernas flaquearon. Matt se
encontraba con unos vaqueros negros, un suéter del mismo color y un adorable gorro gris
adornaba su cabeza. Pero eso no fue lo que captó mi atención, en su lugar una rosa blanca
descansaba sobre sus gigantescas manos. Lo observé durante una fracción de segundo y sus
mejillas se tornaron de un color rojizo.
— Hum...— carraspeó— esto, esto es para ti.
Estrechó la rosa avergonzado y yo la tomé para luego saltar a sus brazos. Me
embriagué con su olor guardándolo en el lugar más recóndito de mi mente para que nunca
escapara de allí. Envolvió sus brazos con mi cuerpo y musitó cerca de mi oreja: — ¿Sabías lo
jodido que me vuelven las chicas con suéter color rosa?
Ahogué una carcajada en su cuello para luego observarlo a los ojos.
—¿Sabías lo jodida que me vuelven los chicos que llevan suéter color negro?
Sonreímos al unísono y luego pegó sus labios a los míos sin previo aviso, en un
acto cálido y deseoso. Era la primera vez que ya no sentía miedo de reprimir mis sentimientos
hacia él. Era la primera vez que ambos no temíamos lo que pudiera suceder. Era la primera vez
que eramos el y yo, sin ataduras, sin presiones, sin problemas. Solo él y yo.
Una vez que se separó de mi cuerpo enroscó sus dedos con los míos y me llevó
hacia el ascensor. Bajamos a la primera planta y Matt me dirigió a las a fueras del hotel. Lo miré
confusa al momento en que abría la puerta de un coche para mí. Obedecí a su petición un tanto
sorprendida, jamás se comporta así, jamás ha abierto la puerta de un coche para mí, me temo
que tengo la costumbre de esperar siempre algún acto primitivo o grosero de su parte.
Subió al coche y aceleró por la gran avenida, el ruido del tráfico mitigaba mi
nerviosismo pero no lo desaparecía. Permanecí incómoda y callada durante al menos veinte
minutos del trayecto, contabilizando la cantidad de árboles que observaba. A ratos notaba de
soslayo como Matt me contemplaba. Al parecer los dos nos encontramos en el mismo punto,
aterrados de que esto pueda desaparecer. Consumidos por nuestros temores, nuestras
inseguridades.
Apoyé mi cabeza sobre el ventanal y cerré mis ojos soltando un suspiro. Solo logré
permanecer así una fracción de segundo porque luego mi cuerpo se abalanzó con brusquedad
hacia adelante poniendo alerta a todos mis sentidos. Abrí los ojos y observé el tráfico pasar por
nuestro lado, Matt se había detenido a un lado de la carretera obstaculizando al centenar de
autos que viajaban por la carretera.
— ¡Pero qué te ocurre! ¡casi me matas de un espanto!— mi corazón latía de forma
irregular pero Matt se encontraba ajeno a mi malestar. Sus hombros estaban tensos y sus manos
que se encontraban apretando el volante dejaban a la vista sus definidos músculos contraerse.
— ¿He hecho algo malo?
Su voz contenida y rota era como un balde de agua fría lanzado a todo mi cuerpo.
— Estás...extraña, ¿es...es por como insulté al jodido botones? porque si es
eso...yo podría explicarte porque lo...
— No, para nada— lo interrumpí. Sus ojos grises me atravesaron el alma— es solo
que...tengo miedo. Todo esto me aterra Matt— un n**o atravesó mi garganta— Todo era más
fácil cuando te odiaba—confesé.
Su mano viajó hasta la mía entrelazando sus dedos junto con los míos.
— Créeme estoy tan o más aterrado que tú Alex, no sabría explicar qué es lo que
me ciega cuando estoy junto a ti. Has ejercido un jodido control sobre mí y es difícil admitirlo para
alguien que no le ha importado nada durante toda su vida.
Sus palabras eran como ácido carcomiendo mi cerebro. Me resulta imposible que
este hombre lleno de odio contenido sea capaz de dejarme atónita al momento de abrir su oscuro
corazón. ¿Cómo es capaz de quebrarme de esta forma? Acarició mis nudillos esperando una
respuesta y por fin logré soltar lo que tanto tiempo temí decir.
—¿Y si esto acaba mal? ¿y si tan solo decides dejarm...
me cortó enseguida.
— No pensemos en lo que podría suceder Alex. Te confieso que al aceptarme en tu
vida estarás aceptando al mismísimo demonio entrar. Estoy jodido, más de lo que podrías
imaginar, y sé que soy un completo egoísta al pedir que no me dejes pero es que joder, se me
hace imposible estar lejos de ti—se aproximó a mi cuerpo y acarició mi mejilla— eres como una
droga, y me temo que jamás tendría suficiente de ti. No supe que era este sentimiento hasta que
sucedió y créeme, no me arrepiento de estar aquí, por ti.
Y luego de su tan extasiada confesión lo comprendí. Comprendí que él estaba tan o más aterrado
que yo, comprendí que estaba dispuesto a dejar todo por mí, porque en el amor siempre sufrirás,
nunca estarás libre de caer y Matt...Matt estaba dispuesto a caer por mí y eso era razón suficiente
como para no reprimir mis sentimientos hacia él. Era suficiente como para seguir adelante con
esta bomba que en cualquier momento detonaría acabando con todo a su paso.
Corté la inexistente distancia que nos separaba y pegué mis labios a los suyos. Por
alguna razón sus palabras sonaron como poesía en mis oídos. Su lengua exploraba cada rincón
de mi boca con ternura, con deliberada tranquilidad. Deleitándose lentamente del éxtasis que
provocaban nuestros cuerpos juntos. Jamás me cansaría de besarlo, cada vez que mis labios
tocan los suyos es una experiencia nueva. Aviva mis sentimientos, bloquea mi organismo de una
forma incomprensible.
Aunque lo niegue, en el fondo sé que estoy completamente metida hasta el cuello
en este pozo sin fin. Mi irritante vecino ha ganado un espacio en mi corazón como nunca nadie lo
ha hecho. Me he enamorado de él, me he vuelto débil con este sentimiento que cada día se
engrandece más y me aterra. Matt separó sus labios de los míos seguido de un gruñido debido a
las constantes bocinas que sonaban a nuestro al rededor. Me sonrió de soslayo al momento en
que se abría paso por la carretera y yo le imité, una vez que ingresó por completo me sorprendí al
sentir como enroscaba sus dedos junto con los míos para tomar la palanca de cambios.
El viaje nos tomó veinte minutos. Aparcamos a las afueras de una gran pista de
hielo que se encontraba en un recinto abierto específicamente para aquello. Mesas de picnic se
encontraban a unos treinta metros de la pista y árboles con flores rosa pálido le daban un toque
magnífico al lugar. Matt tomó mi mano y me dirigió a la pista, una cantidad enorme de chicas se
encontraban esperando su turno y no dudaron en contemplar a Matt de pies a cabeza como si de
un plato de patatas fritas se tratase. Fruncí el entrecejo y decidí ignorarlas.
Una vez que Matt sobornó (o más bien, amenazó) al chico encargado de las botas,
nos unimos a la fila. Un carrito de algodón de azúcar se ubicó cerca de la zona de picnic y yo lo
observé embobada.
— Iré por dos, espera aquí princesita— y luego de eso se dirigió al carro.
Observé su seguridad al caminar hacia el carro, dios su pasos seguros y
determinados se apoderan de cualquier lugar en el que él se encuentre. Irradia una electricidad
con cada paso que da y es evidente que no soy la única que cae en el exuberante magnetismo de
Matt. Observo a las chicas que le dedicaron miradas descaradas a mi...vecino, y diviso que una
se acerca a mí.
Mi mandíbula se contrae cuando la tengo en frente; ojos azules, cabello dorado y
magnífico y una nariz puntiaguda, de admirar. Estira delicadamente su blusa para resaltar su
busto y carraspea.
— Hola, mi nombre es Carla. ¿Matt es tu...hermano?
La chica arquea una ceja confusa y luego sus palabras me devuelven a la realidad.
¿Sabe su nombre? ¿Lo conoce a él? decido responder a su pregunta.
— No, no es mi hermano. Es...es— busco una palabra adecuada pero no la
encuentro, a fin de cuentas ¿qué somos? escojo la más adecuada — es mi, amigo.
La chica sonríe haciendo relucir sus perfectos dientes que brillan como perlas recién
pulidas.
— Vaya, ya lo pillo. ¿Eres la pasante de este año, no? eres linda pero no te
encuentro razón para que haya dejado de visitarme.
La rubia solo lograba confundirme y molestarme más. Contuve las ganas de tomarla
del cabello y limpiar la pista de hielo con su perfecto rostro.
— No, yo no soy ninguna pasante, solo soy una amiga como ya dije. Deduzco por tu
tono de voz que al parecer no te sacaron a pasear lo suficiente. ¿Aún llevas tu correa en tu
bolso? porque si es así podría decirle que lo hiciera— mi tono sarcástico la cabreo un montón.
La chica me iba a responder pero Matt llegó con dos algodones de azúcar y ni se inmutó en
observarla. Esto la molestó aún más.
—Ten princesita, de tamaño gigante para ti— la rubia carraspeo para que Matt le
prestara atención— ¿y tú, quién eres?— masculló pero lo interrumpí.
— Pues la acabo de conocer, su nombre es Carla y desea que la saquen a
pasear— fue inevitable ocultar las evidentes señales de que escupiría una sonora carcajada en
su rostro.
— ¡Qué yo no deseo que me saquen a pasear maldita zorra!— gritó exaltada pero
Matt la fulminó con la mirada— ¿Y tú, ya no me recuerdas? ¡el verano pasado quedaste en llamar
y nunca lo hiciste!
Su patética actuación parecía empeorar. Matt se acercó a ella furioso y luego me
observó apuntándome con su dedo para devolverle la mirada.
— No te atrevas a llamarla zorra ¿te quedó claro? y pues si no te llamé es porque
no me gustan las mascotas, ahora desaparece de mi camino. ¿Vamos nena?— enroscó sus
dedos junto con los míos y avanzó en la fila para entregar nuestros boletos.
La chica chilló y arrastró sus tacones lejos del lugar, seguido de su grupo de
amigas. Mi labio temblaba pero contuve las repentinas ganas de gritar— o llorar— ¿acaso
siempre será así? ¿no podré ir a ningún lugar porque al parecer todas se han acostado con Matt?
Me puse mis botas e ingresé a la pista, Matt gritó que lo esperara pero ignoré su petición y me
alejé lo más posible de él. Ni siquiera fui capaz de confesarle a aquella chica que Matt y yo
éramos—o somos—algo más que amigos, no había razón para hacerlo porque tampoco me ha
pedido ser su novia. Dios, todo es tan jodido si se trata de él.
Tomé la barandilla que envolvía toda la pista y observé hacia las afueras. Una mano
se posó en mi cintura pero fue suficiente para saber quién era. El cosquilleo que experimentaba
mi cuerpo solo una persona era capaz de provocarlo. Me giré exponiéndome a su mirada.
—¿Qué sucede Alex?
Contuve las ganas de reír al observarlo con los dos algodones sobre sus manos.
— ¿Quién era esa chica? ¿Cómo la conocías?— pregunté.
— La conocí en el verano. Mike tiene unos primos viviendo en este lugar y hicieron
una fiesta y bueno, pues ahí la conocí. Joder, no pensarás que tuve algún tipo de relación con
ella, ¿no?— rodé los ojos— Alex...solo fue cuestión de una noche, todo se trata de cuestión de
una noche antes de ti. Sé que suena repugnante pero ya nada de aquello me interesa; ninguna
chica, ninguna estúpida fiesta, nadie que no seas tú. Me ha costado demasiado reconocer este
jodido sentimiento como para cagarla justo ahora—confesó— además mi sexy vecina es mil
veces mejor que todas esas chicas, aunque se rumorea que es un poco cabezota...
Le enseñé mi lengua para luego agachar mi cabeza. No hizo falta levantarla para
notar que estaba frente a mí, era difícil no ver su ridículo suéter negro a centímetros de mi nariz.
— ¿Cómo sé que no soy más que una pasante Matt?— mascullé observando mis
botas.
Me sacudió levemente y me obligó a alzar la mirada.
— Oh Alex, créeme tú no eres una simple pasante, tú eres mucho más. Solo dame
una oportunidad para demostrarte que este id**ta puede valer la pena.
— ¿Qué...qué quieres decir con eso?
— Que lo más probable es que sea lo peor que te pueda suceder en esta vida,
estoy diseñado para destruir todo lo que toco y vaya que lo haré, miles de veces, una y otra vez
pero te aseguro alejarme de ti es algo que nunca podría hacer. Haces que desee romperle la
maldita cara a todo aquel que te contemple, siento unas inmensas ganas de que seas mía, solo
mía Alex—Matt me presionó más cerca y más fuerte— solo necesito una oportunidad para hacer
que esto funcione, prometo que si aceptas me encargaré de sostener el mundo si se nos viene
encima.
Es oficial, este hombre me volverá loca. Volvió a acercarme a él hasta que su frente
estuvo pegada con la mía, y me sujetaba únicamente de las muñecas, obligando a ponerme de
puntillas con las dificultosas botas. Mis ojos encontraron los suyos y me perdí en el intenso gris
penetrante.
Creo que se me olvidó hasta mi nombre, ¿Cuál era?
De pronto su boca estuvo sobre la mía, poseyéndola como un domador de circo con
su león. Besándome con lentitud y con fuerza mi respiración se aceleraba mientras él continuaba
dominando el movimiento de nuestros labios. Finalmente me soltó y yo quedé aturdida.
Inmediatamente mi mente divagó entre vengarme de esta tramposa forma de obligarme a ceder
ante su pregunta.
Sonreí y cogí un pedazo de algodón para estrellarlo en su rostro.
—Jo...der, lamentarás haber hecho aquello.
y sin dudarlo me deslicé con las botas puntiagudas hacia el otro extremo de la pista,
pero gracias a mi torpeza natural caí al suelo sobre mi trasero.
— Maldición—mascullé.
Escuché las risas de Matt a mis espaldas y me apoyé sobre el hielo para ponerme
de pie, una vez que lo hice un escalofrío recorrió mi cuerpo al sentir la boca de Matt junto a mi
oreja.
— Apostaría a que esos pantalones te quedan mil veces mejor mojados nena. Tu
trasero tiene una hermosa perspectiva desde atrás.
Un rubor subió a mis mejillas y luego un calor se expandió por todo mi cuerpo.
Genial, he llegado al punto en que hasta mis brazos se tornaron de color rojizo. Una nueva
hazaña a la lista, provocada por Matt Dawson. Me giré avergonzada y noté que Matt ya no tenía
los algodones en sus manos, razón suficiente para cogerme entre sus brazos y pegar su frente a
la mía.
— Hermosa y sonrojada— y me besó. Unió nuestros labios borrando todo malestar
que pudiera existir en mi cuerpo, sus labios sabor a menta acariciaban los míos como si mi vida
dependiera de aquello. Se separó levemente de mí observándome desde su ridícula altura.
— Esto es por comportarme como un id**ta todo el tiempo—besó mi frente— Esto
es por volverme a la vida—besó la comisura de mis labios— y esto, porque joder... lo deseo.
Enrosqué mis dedos en su cabello y lo jalé de forma delicada al momento en que
depositó sus labios sobre los míos; gruñó por lo bajo pero aún así no detuvo el beso. Su aroma a
menta calaba hasta lo más profundo de mi ser elevándome a lo más alto. Me deleité con la
absoluta confianza que me transmitían sus brazos cuando mi trasero comenzó a vibrar, me
separé del cuerpo de Matt de inmediato y hurgué en mi bolsillo encontrando mi móvil con una
llamada perdida de papá.
¡PAPÁ!
_______________________________________________________________
Nota de autora:
¡Actualización repentina! lamento tenerlas tan abandonadas... ¿qué les pareció el
capítulo? ¿quieren más malex felices? #¿PORUNMALEXSINDISCUSIONES?
Bueno en resúmen, ¡muchísimas gracias por leerme, las quiamo!
A las chicas que me pidieron saludos en el capítulo anterior. Lo siento, esta vez no
tuve tiempo ya que esta actualización sí que fue repentina. Prometo en el próximo capítulo
mencionarlas a todas Nos leemos

Continuará…….
Créditos a sus autoras ✍️
Elefante Rosa En La Luna 🌙

Address

Mendota, IL
61342

Website

Alerts

Be the first to know and let us send you an email when Elefante Rosa En La Luna posts news and promotions. Your email address will not be used for any other purpose, and you can unsubscribe at any time.

Share

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Category