02/13/2026
Cuando el deporte en Cuba empezó a perder reconocimiento, muchos perdieron la motivación. No había premios. No había fama. No había incentivos reales por ganar.
Ahí fue cuando tomó una decisión distinta: dejar de hacerlo por aplausos y empezar a hacerlo por convicción propia.
A los 15 años cambió su estilo de vida hacia el fisicoculturismo y construyó su propio gimnasio en el patio de su casa. Hierro rústico. Sin techo. Piso de tierra. Sin máquinas modernas. Sin suplementos. Sin proteína suficiente. Solo arroz, frijoles, malanga, boniato… lo que apareciera.
En un contexto donde la nutrición era limitada y la escasez era normal, desarrolló disciplina pura. Constancia diaria. Sin excusas. Sin espectadores. Sin validación externa.
Eso es lo que realmente forma una mentalidad fuerte: hacer el trabajo cuando nadie te está mirando y cuando el entorno no te favorece.
🎙️: