02/17/2026
Yo también he vivido ansiedad en distintos momentos de mi vida.
Y aunque llevo años trabajando con el sistema nervioso, la terapia y las emociones, durante mucho tiempo mi primera reacción era querer que desapareciera.
Respirar. Distraerme. Mantenerme ocupada. Salir a correr.
Con el tiempo he aprendido que la ansiedad muchas veces no se calma cuando la evitamos, sino cuando dejamos de resistirla y comenzamos a escucharla.
La ansiedad no siempre es debilidad. Muchas veces es una respuesta del cuerpo tratando de protegernos o de señalar que algo necesita atención. Aprender a observarla con curiosidad — en lugar de miedo — puede transformar nuestra relación con ella.
Este es el tipo de trabajo que puede hacerse en terapia individual y también en espacios de comunidad donde el sistema nervioso puede sentirse acompañado.
La ansiedad no se resuelve de un día a otro,pero la relación con ella sí puede transformarse.