12/26/2025
Cuando una mujer reconoce su propia cosecha,
su espíritu se fortalece.
Cuando otra mujer la escucha,
su camino se ilumina.
Y cuando un círculo entero honra a cada una,
lo colectivo se vuelve medicina.
Este encuentro fue eso.
Un espacio donde recordamos que no estamos solas.
La Madre —como arquetipo, como memoria viva
no es perfecta ni distante.
Es la que se sienta contigo cuando estás cansada o en tu momento mas obscuro.
La que no juzga.
La que sostiene.
Cuando una mujer toca a otra con presencia,
cuando peina su cabello,
cuando la mira sin apuro,
algo profundo se acomoda por dentro.
El cuerpo baja la guardia.
El alma respira.
La historia se reordena.
No se trata de hacer más.
Se trata de recordar.
Recordar que no caminamos solas.
Que cuando una mujer se sostiene,
todas nos sostenemos un poco más.
Y desde ahí, sí, también se crea y se emprende
Cuando una mujer cree en su proyecto, no solo crea negocio: crea camino. Aquí no estamos construyendo solas estamos tejiendo juntas.
Porque cuando una mujer está sostenida,
puede sostener su vida con más verdad.
Gracias a cada mujer que estuvo.
Gracias por la presencia, la entrega y el corazón abierto. Esto sigue viviendo en nosotras.
Un agradecimiento profundo , quien nos guió con amor y presencia a través del movimiento consciente, recordándonos que el cuerpo también es sabiduría y camino.
Y a , por abrir generosamente su espacio y su corazón, creando un lugar donde el encuentro, el compartir y el emprendimiento femenino pudieron florecer.
Gracias por sostener, por creer y por caminar juntas. Cuando las mujeres se apoyan, algo más grande que nosotras mismas nace.
Nuestras emprendedoras 💫
forlife
tu.vida
Nuestra maravillosa fotógrafa 📸