02/20/2026
Una palabra que el Señor ha puesto en mi corazón es la indiferencia espiritual, también conocida como apatía 🚨
La indiferencia espiritual ocurre cuando puedes estar presenciando una manifestación de Dios viendo cómo Él se mueve en la iglesia, cómo transforma vidas, incluso recordando lo que ha hecho en la tuya y aun así no sentir asombro.
Las personas han perdido su asombro por Dios.
Algunos porque nunca han tenido un encuentro personal con Él.
Otros porque se han acostumbrado tanto a su presencia y a sus manifestaciones que ya nada les sorprende.
Pueden ver el mover de Dios…
pero no sentir nada.
No desear más.
Conformarse.
Cuando la realidad es que Dios siempre tiene más.
La indiferencia espiritual hace que no valores.
Hace que no agradezcas a los hombres y mujeres que Dios utiliza.
Produce sequedad.
Produce estancamiento.
Produce muerte espiritual.
Y no solo eso la apatía está creciendo en el mundo.
Vivimos expuestos constantemente a violencia, dolor, injusticia. Tanto, que se ha normalizado. Y cuando algo se normaliza, deja de impactarnos. Las personas están creciendo apáticas ante el sufrimiento ajeno.
Los corazones se están endureciendo. Se peca, se hiere, se lastima, sin importar quién sufra las consecuencias.
Estamos viendo una mentalidad egocentrista:
“No importa el otro, solo yo. Solo mis necesidades.”
La Palabra del Señor habla de la tibieza espiritual.
Apocalipsis 3:15-16
Dios dice que conoce nuestras obras y que la tibieza no le agrada. La indiferencia no es neutral es peligrosa.
Entonces, ¿qué significa todo esto?
Es tiempo de analizar nuestro corazón.
¿Hay indiferencia en mí?
¿Estoy tan enfocado en mí mismo que estoy desconectado de las necesidades de otros?
¿Estoy indiferente delante de Dios?
¿Voy a la iglesia y ya no puedo adorar?
¿Veo el mover de Dios y no siento el deseo de unirme?
Es tiempo de reavivar el primer amor.
Cuando el primer amor se reaviva, el corazón de piedra se convierte en uno de carne. Vuelve la sensibilidad.
Vuelve el deseo de honrarlo con la vida. Ya no vemos lo de Dios como algo común, sino como un privilegio.
Como dice:
Romanos 12:11 (NVI)
“Nunca dejen de ser diligentes; antes bien, sirvan al Señor con el fervor que da el Espíritu.”
No podemos permitir que el mundo corrompa nuestra sensibilidad.
No podemos mirar hacia otro lado mientras vemos la necesidad alrededor.
Como cristianos y simplemente como seres humanos no podemos hacernos de la vista larga.
Hay una necesidad real.
Que nunca perdamos el asombro por Dios.
Que aun en las cosas pequeñas podamos ver su mano.
Que podamos ponernos en los zapatos del otro.
Que el Señor nos libre de la indiferencia espiritual ✍🏼
-Lysmarie Rivera