06/02/2025
Aún tienes tiempo...
Siento que muchas veces el tiempo es medido y cronometrado, por la familia, la escuela, la sociedad.
Desde pequeños nos evalúan: si gateamos a los tantos meses, si aprendemos a leer a cierta edad, si debemos graduarnos a tiempo. Y luego, la línea de vida: universidad, trabajo, matrimonio, hijos. Si algo se desordena, si nos detenemos, si elegimos distinto… entonces somos “la excepción”. Y con esa etiqueta llega la preocupación ajena, el juicio, la duda.
Te hacen sentir que estás fallando.
A eso le llamo la trampa de las creencias limitantes.
¿Quién dijo que hay una edad para empezar de nuevo?
¿Quién decidió que cambiar de camino es fracasar?
Sí, el tiempo es limitado. Pero también es profundamente personal.
Porque no es lo mismo estar un minuto en peligro que un minuto con las personas que amas.
Un minuto puede ser eterno… o volar. Todo depende de cómo lo vives.
El tiempo es relativo a la percepción de cada persona.
Y por eso, no debe verse como una sentencia, sino como una posibilidad.
Mientras haya vida, hay tiempo.
Para aprender algo nuevo, para sanar, para volver a empezar.
Para dejar de fingir, y por fin, vivir con intención.
Aún tienes tiempo.
No para ser perfecto, sino para ser verdadero.
No para cumplir expectativas, sino para seguir tu verdad.
Aún tienes tiempo… si decides que lo tienes.