11/13/2025
El impacto del estrés en la salud dental
El estrés no solo se siente en la mente. También se siente en tus dientes.
El cortisol y el deterioro bucal
El cortisol —la hormona del estrés— interfiere con la regeneración de tejidos y la función inmunológica. En la boca esto se traduce en:
• Mayor susceptibilidad a infecciones como gingivitis o periodontitis
• Dificultad para cicatrizar heridas
• Sensación constante de sequedad bucal
El estrés crónico no solo desgasta los dientes, también erosiona el entorno que los protege.
Mientras intentamos “aguantar”, el cuerpo traduce la tensión en gestos invisibles: apretar los dientes, rechinar mientras dormimos, morder los labios o la lengua. Cada microgesto, repetido día tras día, se convierte en una forma silenciosa de desgaste.
El bruxismo: es una válvula de escape del sistema nervioso
El bruxismo es uno de los síntomas más comunes del estrés crónico. Se produce cuando los músculos de la mandíbula permanecen en constante tensión, incluso durante el sueño. A largo plazo, esto provoca:
• Desgaste del esmalte dental
• Dolor mandibular y de cabeza
• Fisuras o fracturas dentales
• Sensación de presión en el cuello y los oídos
Desde la psicología, el bruxismo representa una respuesta somática al control emocional. Cuando la persona no puede expresar enojo, frustración o miedo, su cuerpo “muerde” por ella. La energía emocional que no encuentra salida verbal busca un canal físico, y en este caso, lo hace a través de la tensión mandibular.
Tres consejos para gestionar el estrés:
1. Practica la respiración profunda. La respiración consciente y profunda activa el sistema nervioso parasimpático, ayudando a reducir los niveles de cortisol. Dedica unos minutos al día para respirar profundamente, concentrándote solo en tu respiración.
2. Haz ejercicio regularmente. El ejercicio no solo mejora la salud física, sino que también ayuda a reducir el estrés. Actividades como caminar, correr, o practicar yoga pueden liberar tensiones y disminuir la ansiedad.
3. Establece límites saludables. Aprende a decir no y prioriza tu bienestar. Muchas veces, el estrés proviene de sobrecargar nuestra agenda o asumir responsabilidades de más. Establecer límites claros te ayudará a reducir la presión.
La importancia de acudir a terapia
Acudir a terapia no es un lujo, es una forma de higiene emocional. Así como acudimos al dentista para cuidar el esmalte, necesitamos un espacio psicológico donde descargar lo que el cuerpo no puede sostener. La terapia ayuda a:
• Reconocer las fuentes de estrés que están drenando energía.
• Aprender a expresar las emociones sin que el cuerpo las somatice.
• Sustituir el patrón de control por uno de regulación y autocuidado.
Cuando la mente se calma, el cuerpo deja de pelear por ella. A veces, lo que tus dientes intentan decirte es que ya no necesitas resistir: necesitas hablar.
Dinorah Langford
Citas al (801) 657-6997