01/03/2026
Comencé el año caminando por Machu Picchu…
pero en realidad, fueron las montañas las que caminaron dentro de mí.
Las montañas andinas no hablan con palabras.
Hablan con silencio, con tiempo, con presencia.
Te recuerdan que todo lo verdaderamente sagrado crece lento, firme y enraizado.
Y frente a tanta grandeza, no hay nada que hacer…
más que inclinar el alma en humildad.
Porque cuando la Tierra se muestra así de inmensa,
el ego se aquieta
y el corazón escucha.
Aquí comprendí algo profundo:
⛰️ Las montañas no se mueven para agradar.
⛰️ No se apuran.
⛰️ No dudan de su lugar.
Simplemente son.
En su quietud enseñan que la verdadera fuerza no empuja, sostiene.
Que la sabiduría no grita, espera.
Que el camino no siempre se entiende desde abajo,
pero desde lo alto… todo se ordena.
Machu Picchu no es solo un lugar.
Es un recordatorio ancestral de que cuando honras tus raíces,
puedes elevarte sin perderte.
Y que ante lo sagrado, la única postura posible es la humildad.
Me llevo la medicina de la montaña:
✨ rendición ante lo grande
✨ confianza en el proceso
✨ respeto por mis tiempos
✨ y la certeza de que todo lo que está alineado… permanece.
Las montañas siguen ahí.
Silenciosas. Eternas.
Y algo en mí también quedó más firme…
y más humilde.
🌟Ana Braca🌟
Holistic Therapist