07/12/2025
No te hicieron fuerte.
Te hicieron callar.
Y ahí aprendiste lo que ninguna niña debería aprender:
que tus emociones tenían que esconderse,
que tu llanto incomodaba,
que tu verdad era demasiado ruidosa
para quienes nunca supieron escucharte.
Creciste creyendo que ser fuerte era no hablar,
no pedir,
no mostrar nada.
Que sobrevivir significaba tragar lo que dolía
y seguir como si no pasara nada.
Y aunque hoy parezca que lo manejás,
hay una parte tuya que todavía late en silencio:
esa niña que necesitaba un abrazo
y recibió un “no hagas drama”.
Esa parte que aprendió a endurecerse
cuando en realidad solo quería ser cuidada.
No fue fuerza.
Fue supervivencia.
Y ahora merecés algo distinto:
una vida donde no tengas que callarte para existir.
Mariano · MUNDO DIANA ⭐
⭐