05/02/2026
Iemanjá 2/2
Desde que tengo memoria y desde que conocí el mar supe que había una relación, un vínculo entre mi existencia en este plano y la energía vital del agua y el mar. Siempre que he podido he ido en búsqueda de nuevas aguas y nuevos océanos. Así fue que conocí el atlántico, el pacifico y el caribe. Distintos mares, distintas aguas, distintos colores y temperaturas, pero todos esos mares comparten esa energía sutil: la paz.
No puedo dejar de relacionarlo con mis astros, es que mi sol y mi luna contienen esa energía, ambos signos de agua, escorpio y cáncer. Mi carta está muy aspectada por esa energía. Una carta natal con mucha agua!
Crecí creyendo que volverse a una religión era entrar en un dogma muy fuerte, que toda religión lavaba el cerebro y uno podía llegar a perder cualquier discernimiento, si llegabas al punto de fanatizarte. Esta premisa me mantenía muy alejado de cualquier celebración religiosa ortodoxa o pagana.
Iemanja siempre me llamó la atención, pero los prejuicios y el miedo al qué dirán me impedía conectar con su energía.
La primera vez que me atreví a ir al mar un 2 de febrero fue hace como 15 años, y sentí tanto que me abrumó y no volví a ir por muchos años. En mis viajes a Brasil volví a conectar con su magia, muchos templos y ofrendas en las playas, me llevaron a volver a conectar con su energía. Y fue así que el año pasado decidí ir solo a una playita chiquita en Montevideo (la playa del gas) y realizar mi ofrenda y agradecer. Por primera vez sentía toda esa energía sin juicio, y sin temor al qué dirán. El 2 volví a la playa Ramírez y viví la experiencia como una fiesta de conexión de paz y amor, acompañado de una amiga y mi novio, y de una energía de agradecimiento, fue hermoso. Al llegar paseamos por la feria (algo que nunca había hecho) y allí caminando buscando algo para ofrendar, a alguien se le cae algo y me moja el pie derecho, seguí caminando y unos minutos después a otra persona se le cae una botella y me moja el pie izquierdo. Sabía que debía mojarme los pies en el mar.
Seguimos paseando hasta que encontré lo que quería ofrendar, algo en mi interior me dijo es ahí.... sigue en comentarios!