04/10/2022
Vivimos en una sociedad en la que todos queremos una vida de película. Que todo sea maravilloso: los padres perfectos, el profesional ideal, tener el físico ideal, la pareja ideal... y eso es inalcanzable.
Siempre existirá algo de insatisfacción en tu vida, por eso hay que dejarse influir menos y centrarse en lo que uno realmente quiere, en lo que uno verdaderamente necesita para ser feliz. Verás que no son necesarias tantas cosas.
"Dejarse influir menos" es una pelea diaria... dejar de vivir en el mundo de Instagram, de las redes sociales, del aparentar, del parecer... dejar de concentrarse en el mundo "del envoltorio", un mundo en que el nivel de exigencia para que ese envoltorio sea bonito es tan extremo, que genera muchísima frustración.
Hay que parar... hay que buscar espacios para la reflexión:
¿tengo la vida que quiero tener?
¿soy la persona que quiero ser?
¿qué puedo mejorar?
¿cuál es mi misión, mi propósito?
¿por qué motivo me levanto de la cama todas las mañanas?
Si no te gusta tu vida, tienes que saber en qué falla y qué vas a hacer para cambiar.
Si no te gusta tu trabajo, ¿qué vas a hacer?
Si no te gusta tu pareja, ¿qué vas a hacer?
Si no haces nada las cosas no van a cambiar, tienes que cambiarlo tú. Si no, acabas en el mismo sitio. “Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”, cita que se atribuye frecuentemente a Einstein (aunque no existen pruebas de que sea suya).
La gente SÍ cambia, pero únicamente si quiere hacerlo. La neuroplasticidad del cerebro lo explica: no es que seas así y ya no puedas cambiar. Tu puedes ser como tú quieras ser. Actitud…
Fuentes: Víctor Kuppers; aportes seleccionados y edición personal