17/04/2026
No elegís desde cero.
Elegís desde una historia.
Desde lo que dolió,
desde lo que faltó,
desde lo que todavía busca una resolución.
Por eso muchas veces no entendés por qué volvés a lo mismo.
Personas distintas, pero sensaciones conocidas.
No es casual.
Tampoco es mala suerte.
Es una forma —inconsciente— de intentar, una y otra vez,
que algo finalmente sea distinto.
Pero hay algo difícil de aceptar:
no se resuelve en el otro.
Se repite… hasta que se puede ver.
Y cuando se empieza a ver,
la elección deja de ser automática.
Y ahí, recién ahí, aparece algo distinto.
Si sentís que siempre terminás en el mismo lugar en tus vínculos,
quizás no sea casualidad.
Y quizás tampoco tengas que seguir atravesándolo sola.