16/02/2026
Muchas aprendimos a no molestar sin que nadie lo dijera directamente.
Bastaban miradas.
Silencios incómodos.
Distancia.
Afecto que se enfriaba cuando algo no gustaba.
Y una niña entiende rápido:
para no perder amor, mejor no incomodar. 🫀
Creces…
y te vuelves la mujer que se adapta,
la que no pide mucho,
la que piensa demasiado antes de hablar,
la que se siente culpable por incomodar.
No es falta de carácter.
Es aprendizaje emocional.
Pero vivir así drena.
Y sí, esto se trabaja en terapia.
Si sientes que te viste aquí, puedes empezar tu proceso conmigo desde el enlace del perfil. 🤎