30/01/2026
La migraña no suele aparecer de repente.
Se va gestando en silencio, mucho antes de que el dolor llegue a la cabeza.
Empieza cuando la mente no descansa.
Cuando los pensamientos se encadenan unos a otros sin pausa.
Cuando intentas comprenderlo todo, anticiparlo todo, sostenerlo todo desde arriba.
Y el cuerpo, que vive en otro ritmo, se queda atrás.
La migraña no es solo dolor.
Es saturación.
Es un sistema que ha recibido demasiada información, demasiadas exigencias, demasiadas decisiones sin espacio para integrar nada.
Y llega un momento en el que el cuerpo pone un límite claro: cierra, aprieta, reduce los estímulos, obliga a bajar.
No lo hace para castigarte.
Lo hace porque necesita silencio.
Porque no puede seguir funcionando con la mente siempre en primer plano.
Muchas personas que viven con migrañas son personas muy mentales, muy responsables, muy atentas a todo.
Personas que piensan incluso cuando el cuerpo pide parar.
Que siguen aunque la cabeza ya esté saturada.
Y el cuerpo, una vez más, habla antes de que puedas admitirlo.
En el arte del Jin Shin Jyutsu no se busca apagar el dolor.
Se busca devolver equilibrio entre mente y cuerpo.
Ayudar a que la energía descienda, a que el pensamiento deje de ocuparlo todo, a que el cuerpo vuelva a sentirse habitado.
Cuando la mente baja del todo, la presión ya no necesita expresarse como migraña.
Mejorar la calidad de vida, en este caso, no pasa por pensar menos a la fuerza.
Pasa por habitar más.
Por permitirte momentos de silencio real.
Por dejar de vivir solo en la cabeza y volver, poco a poco, al cuerpo.
A veces la migraña no te pide que aguantes.
Te pide que te escuches.